viernes, 2 de octubre de 2026

Querétaro entra a la contienda de ventanilla

La obra del tren ya produjo tres papeles: un espectacular sin firma, una denuncia ante el IMPI y un oficio de MC. Ninguno resuelve el tráfico.

Desde el búnker estratégico de Querétaro


MIRADA CRÍTICA

Inteligencia Política · Narrativa · Poder

Por Raúl Reyes Gálvez es un consultor, estratega y analista político que interpreta la realidad desde la narrativa, el poder y la comunicación



Hay dos maneras de combatir: una con las leyes, otra con la fuerza (...) la primera muchas veces no basta. Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, capítulo XVIII



A las cinco de la mañana, la Bialetti enseña adónde se va una presión acumulada. Si la rosca quedó floja, el vapor no sube por el embudo: escapa por la junta más débil y deja la jarra a medias. La presión nunca desaparece; elige salida.


Propongo un nombre para lo que ocurre: Querétaro se está convirtiendo en una contienda electoral de ventanilla, es decir, una disputa que se libra presentando escritos ante autoridades para producir titulares, antes que sumando personas en las colonias. La obra del Tren México-Querétaro es esa presión. Entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre, tres actores le buscaron salida con un papel: un espectacular sin firma en El Mirador, una solicitud de Santiago Nieto Castillo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y un oficio de Movimiento Ciudadano ante las secretarías del Trabajo. La disputa de fondo es a quién le cobrará el ciudadano las molestias de construirlo.


Ochenta y un expedientes antes de la boleta

La cifra que sostiene el diagnóstico salió del propio árbitro. Al 30 de septiembre, la consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ), Grisel Muñiz, reportó 81 procedimientos sancionadores en 2026, frente a 26 en todo 2025, sin que el proceso electoral haya arrancado. Movimiento Ciudadano denunció a Morena el 3 de septiembre por la designación de Nieto, el PAN lo denunció con sello del 14 y después lo hizo el PRI. Morena mantiene quejas contra Luis Bernardo Nava, Felipe Fernando Macías y Gerardo Cuanalo, titular de la Agencia de Movilidad. Nieto se describió ante Proceso como el rey de los denunciados.


Ran Hirschl documentó cómo las élites trasladan a los tribunales conflictos que antes se resolvían votando o negociando. Aquí el indicador es la cifra de procedimientos previos a cualquier candidatura, que se triplicó en un año; el límite es que Hirschl estudió cortes constitucionales y grandes reformas, y lo comparable es el mecanismo. Ese mecanismo seduce porque entrega resultados en horas, con sello y acuse, mientras la organización territorial no emite comprobantes. Quien ha sido regidor en esta capital sabe que la oficialía de partes recibe todo y, por sí sola, resuelve poco.



Cada actor litiga donde ya gana

Nieto eligió el terreno que domina. Fue fiscal especializado en delitos electorales entre 2015 y 2017, encabezó la Unidad de Inteligencia Financiera y dirigió el propio IMPI. Su escrito del jueves 1 de octubre convierte un anuncio en presunta infracción administrativa y desplaza la pregunta del tráfico hacia el uso del emblema federal.


Movimiento Ciudadano eligió otro. El 30 de septiembre, el diputado local Paul Ospital y la diputada federal Laura Ballesteros pidieron a las secretarías del Trabajo estatal y federal inspeccionar las condiciones de trabajadores foráneos de la obra; Ospital habló de jornadas de 12 horas, siete días a la semana, y de personas que duermen en sus coches en Saldarriaga. Son denuncias sin acreditar. Al día siguiente invitó a Nieto a sumarse, con una frase pensada para circular: El tren avanza, pero los derechos de quienes lo construyen se quedaron parados.


El tercer actor no pisó ventanilla. El espectacular dice “Precaución: tránsito lento derivado de la obra federal carretera México-Querétaro”, junto al logotipo del Gobierno de México. Nadie ha acreditado públicamente quién lo pagó, y Nieto lo atribuye a integrantes del PAN sin pruebas difundidas. El único jugador sin firma es el único que no paga costo alguno, y el calendario le da ventaja: la obra concluirá en el segundo semestre de 2027, según el gobierno federal, así que quien vote en junio de ese año lo hará con las máquinas trabajando y sin el tren en servicio.


El relato lo escribe quien no firmó

Los tres papeles reparten culpas distintas. El anuncio carga el tráfico a la Federación, Nieto protege un símbolo y Ospital pone cuerpos frente a la obra. John Petrocik llamó propiedad de los temas a la ventaja de un partido cuando la elección gira alrededor de problemas que el electorado le asocia; el indicador local es quién queda ligado a las molestias del tren. El adversario no necesita ganar el caso: le basta con que el candidato hable de lo que el caso no puede resolver. El límite es que Petrocik estudió elecciones de Estados Unidos, y en Querétaro nadie ha medido a quién se atribuyen esas molestias.


Dentro de la ventanilla tampoco pesan igual todos los papeles. Un logotipo produce un expediente; una trabajadora que, según la denuncia, no verá a sus hijos en un año produce una historia. Por eso el oficio de MC, con menos alcance jurídico que la solicitud ante el IMPI, compite mejor por la conversación.


La cobertura repite lo que se quiso frenar

Las notas que revisé en Reforma, Infobae, SDPnoticias y Quadratín repiten, para explicarla, la tesis del espectacular: que la obra federal tiene la culpa del tráfico. Ese mismo jueves, Nieto habló de costo de vida con datos del INEGI: según El Financiero, el gasto corriente monetario de un hogar queretano promedió 27 mil 228 pesos al mes, segundo del país después de la Ciudad de México. En seguridad, la cifra favorece a quien gobierna: la ENSU registró 36.1% de percepción de inseguridad en la capital en junio, frente a 46.2% un año antes. El día en que tuvo su número más firme, la conversación se quedó con el logotipo.


Morena lo designó con una medición, presentada el 29 de septiembre, que muestra la distancia. Nieto registró 32.7% de conocimiento y 10% en cercanía: lo conoce casi un tercio de la muestra y apenas uno de cada diez lo asocia con cercanía. El ejercicio comparó aspirantes del mismo partido y sirve como indicio interno, no como fotografía del electorado. Recorrió Cerrito Colorado el lunes 28 de septiembre, aunque visitar una colonia no equivale a formar parte de su vida política.


El adversario no necesita ganar el caso: le basta con que el candidato hable de lo que el caso no puede resolver.


Las otras salidas también tienen fugas. Si el espectacular resultara financiado desde el entorno del PAN, el partido que gobierna el estado quedaría expuesto por trasladar a la Federación un problema de movilidad cuya agencia estatal encabeza Cuanalo. El oficio de MC choca con la Ley Federal del Trabajo, que reserva a autoridades federales la rama ferrocarrilera, y su escrito vale más por la historia que cuenta que por lo que puede ordenar.


Brasil sacó minutos del tribunal

En la segunda vuelta brasileña de 2022, el equipo jurídico de Luiz Inácio Lula da Silva pidió al Tribunal Superior Electoral derecho de respuesta contra anuncios de Jair Bolsonaro; el sábado 22 de octubre, el tribunal le permitió responder 116 veces dentro de la propaganda del rival, según Agência Brasil. El isomorfismo está en el incentivo: campañas que usan al árbitro para disputar un mensaje. En Brasil el litigio devolvía micrófono a Lula en el espacio del adversario. En Querétaro el IMPI no otorga tiempo aire, resuelve en plazos administrativos y la cobertura del trámite vuelve a contar el mensaje que se quería frenar.


El epígrafe advierte que la ley muchas veces no basta, y en democracia la otra manera de combatir se llama organización. La pregunta que queda abierta vale para los tres actores: quién estará en El Mirador o en Saldarriaga cuando ningún expediente esté de por medio.


La presión seguirá buscando la junta más débil. El tren llegará después de la elección; la factura de sus molestias se cobrará antes, y hoy la redacta quien no firmó el espectacular.


raulreyesgalvez@miradacrítica.info

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El PAN de Querétaro se desangra por goteo

 El panismo vive estrés, ansiedad e incertidumbre mientras el Palacio de la Corregidora no mueve pieza. El ajedrez explica la espera y también su costo.

Desde el búnker estratégico de Querétaro




MIRADA CRÍTICA

Inteligencia Política · Narrativa · Poder

Por Raúl Reyes Gálvez es un consultor, estratega y analista político que interpreta la realidad desde la narrativa, el poder y la comunicación


“El tiempo empuja todas las cosas por delante y puede traer consigo tanto el bien como el mal”.   Nicolás Maquiavelo, El príncipe, capítulo III


A las cinco de la mañana, la Bialetti delata el desgaste antes que el sabor. Cuando el empaque de hule se endurece, la presión escapa por la rosca, gota a gota, sobre la estufa. La cafetera sigue sirviendo, pero lo que sube a la taza sale más tarde y más débil.

Nadie en la cocina escucha la fuga; queda un rastro húmedo en el metal.

El panismo queretano vive hoy un estrés político que no aparece en los comunicados. La ansiedad política se instaló en los equipos, la incertidumbre crece y la espera produce desgaste, desánimo y cansancio. Ese cansancio convoca a brindar con vino tinto y con jugo de naranja. Todo esto lo debe saber la inteligencia política del gobernador Mauricio Kuri. La pregunta, entonces, es por qué el Palacio de la Corregidora permite que suceda cuando cualquier manual de campaña exitosa dicta lo contrario.


El himno de los municipios

Durante septiembre he tomado café y alguna cerveza en reuniones privadas con grupos panistas de varios municipios. En esas mesas nadie justifica la tardanza ni el desgaste de la confrontación entre equipos, que hoy es más evidente. Se repite una frase que ya funciona como himno en cada municipio: si no queda el de nuestro equipo, no apoyamos. Se habla de unidad en público; en el subterráneo panista, los operadores empiezan a charlar con vino tinto, que en esas mesas significa acercamiento con Morena, o con jugo de naranja, que significa acercamiento con Movimiento Ciudadano. Así, pactando por goteo, el PAN se desangra.


La percepción coincide con los hechos públicos. En marzo, el legislador panista Guillermo Vega ubicó la definición entre junio y agosto, con Kuri y el dirigente estatal Martín Arango al frente del proceso. En julio, Arango pospuso la elección del coordinador de Cuidar Querétaro y fijó el 30 de septiembre; en agosto reconoció que el partido pidió una prórroga; a mediados de septiembre movió el anuncio a la primera quincena de octubre. El 28 de julio negó una disputa entre Agustín Dorantes y Felifer Macías, y el 29 de septiembre descartó una ley mordaza. Tres calendarios y dos desmentidas describen una presión que la palabra unidad no alcanza a cubrir.


Zugzwang en el Palacio de la Corregidora

En política todo tiene una razón, y el ajedrez ayuda a encontrarla. Los ajedrecistas llaman zugzwang a la posición en la que cualquier movimiento empeora la situación de quien está obligado a mover. Designar hoy obligaría al Palacio a declarar perdedores a dos de los tres equipos con meses de competencia por delante. Esperar, en cambio, parece no costar nada. La diferencia con el tablero es que en ajedrez nadie puede pasar su turno, y en política quedarse quieto también es una jugada.


Esa jugada tiene lógica. Una definición tardía acorta la ventana de revancha, porque los perdedores tendrán menos semanas para organizar una salida después del anuncio. Bruce Bueno de Mesquita, con su teoría del selectorado, explica que la lealtad depende de la expectativa de quedar dentro de la coalición ganadora. Mientras nadie esté designado, Macías, Luis Nava y Dorantes conservan esa expectativa y funcionan como piezas clavadas, las que en ajedrez no pueden moverse sin exponer al rey: ninguno desafía el método porque hacerlo lo dejaría fuera. La dirigencia publicó sus criterios, pero no cuánto pesa cada uno, y quien se guarda esa ponderación decide qué significa ganar la medición. La teoría describe el incentivo de quien arbitra; ningún documento prueba que el gobernador razone así.


Hay una segunda razón: jugar con negras. En ajedrez, las negras responden a la apertura del rival. Vega lo dijo en marzo, al admitir que el PAN esperaría los movimientos de Morena, y en agosto Arango pidió que la consejera del Instituto Nacional Electoral Carla Humphrey se excusara si Santiago Nieto resulta candidato morenista. El PAN ya juega contra un rival con nombre y quiere elegir la pieza que mejor lo contrarreste.

En ajedrez nadie puede pasar su turno; en política, quedarse quieto también es una jugada.


Peones que cambian de color

La lógica del Palacio tiene un punto ciego que el ajedrez no enseña: en el tablero, un peón nunca cambia de color. En Querétaro sí puede. Thomas Schelling mostró que una amenaza solo pesa cuando cumplirla le resulta posible a quien la lanza. El operador que repite el himno sin tener adónde ir produce ruido; el mismo operador que ya brindó con vino tinto o con jugo de naranja produce una amenaza creíble. Lo que se conversa en esas mesas difícilmente es la gubernatura; son regidurías y distritos locales para sus cuadros. No existe información verificable sobre acuerdos formalizados, y la teoría tampoco mide cuántos operadores cumplirían la amenaza.


Aquí la espera se parece a un gambito, la apertura en la que se entregan peones a cambio de tiempo e iniciativa. El Palacio entrega desgaste y operadores a cambio de conservar la última palabra. Un gambito solo funciona si la iniciativa se convierte después en ventaja; si no, deja al jugador con menos material y la misma posición. Esa factura puede llamarse el impuesto de la espera: quien arbitra conserva la jugada final y paga en estructura, una moneda que ninguna encuesta registra.


El reloj también juega. En el ajedrez de torneo, el apuro de tiempo obliga a mover rápido y mal. Según la consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de Querétaro, el proceso electoral debe arrancar entre el 16 y el 31 de octubre. Para el instituto es una fecha administrativa; para los equipos panistas es la frontera entre conversar y comprometerse.


Posición contra material

En junio, ante militantes, Arango sostuvo que las mediciones internas dan al PAN una ventaja de dos dígitos sobre Morena. Esa es la ventaja de posición. El material está en otra parte: en quien moverá a los representantes de casilla el día de la elección. Querétaro conoce la diferencia, porque en 2018 la presidencia municipal de la capital se definió por 1,513 votos. Cuando fui diputado y regidor aprendí que un operador territorial rara vez cambia de camiseta por un discurso y suele hacerlo cuando nadie le dice qué sigue.


Alemania ofrece un patrón con la misma estructura de incentivos. En abril de 2021, el democristiano Armin Laschet y el bávaro Markus Söder se disputaron la candidatura a canciller mientras Angela Merkel se mantenía al margen. Laschet ganó y la fractura acompañó la campaña: en septiembre, según la autoridad electoral federal alemana, la Unión obtuvo 24.1%, su peor resultado desde 1949. Allá Merkel se negó a arbitrar y el voto emigró en una elección parlamentaria; aquí la cúpula conduce y lo que se escapa son operadores antes de que exista candidato. Lo común es que la popularidad de quien se va no se transfiere sola a quien llega.


La simetría alcanza al Palacio. El gobernador no aparecerá en la boleta de 2027, así que el costo del gambito lo pagará quien resulte designado: heredará los agravios de los equipos derrotados y, si se le lee como el preferido del gobernador, la sospecha de haber ganado por cercanía.


Una Bialetti con el empaque gastado sigue sirviendo, pero entrega menos de lo que prometía la carga de café. El PAN de Querétaro puede ganar la candidatura y perder la estructura que la vuelve competitiva.

El Palacio de la Corregidora conserva la última jugada; lo que ya no controla es cuántas piezas seguirán en el tablero cuando la haga.


raulreyesgalvez@miradacritica.info






viernes, 25 de septiembre de 2026

El divorcio que ni Morena ni el PT pueden pagar

 La mesa técnica del 24 de septiembre movió la disputa de los nombres al método. Querétaro muestra cómo luce el acuerdo cuando cada parte cubre su objetivo.

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Por Raúl Reyes Gálvez es un consultor, estratega y analista político que interpreta la realidad desde la narrativa, el poder y la comunicación


“El poder de constreñir a un adversario puede depender del poder de atarse a uno mismo”. Thomas C. Schelling, La estrategia del conflicto (1960)



Son las cinco y, antes de encender la hornilla, las dos mitades de la Bialetti se enroscan sobre un empaque de hule que sella la caldera con el depósito del café. Un giro de más deforma el hule y la cafetera fugará la próxima vez; uno de menos deja escapar el vapor por la rosca y el café nunca sube. Este jueves 24 de septiembre, Ariadna Montiel, presidenta de Morena, y Alberto Anaya, dirigente del Partido del Trabajo (PT), se sentaron a calibrar un empaque parecido: instalaron una mesa técnica de encuestas tras una semana de reclamos por el reparto de diez coordinaciones estatales, la figura que antecede a la candidatura a gobernador en 2027. La pregunta es cuánto puede apretar cada uno sin romper lo que los mantiene unidos, y Querétaro ofrece la respuesta más limpia.


Trescientas trece curules no alcanzan

En San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados, está la primera pieza de la negociación. En la asignación que hizo el Instituto Nacional Electoral (INE) en agosto de 2024, Morena recibió 236 curules, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) 77 y el PT 51. Morena y el Verde suman 313, y la mayoría calificada, las dos terceras partes que exige cualquier reforma a la Constitución, pide 334. Sin los petistas, la agenda constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum queda a 21 votos de distancia.

La dependencia corre en ambos sentidos. El PT obtuvo en 2024 una votación propia de un solo dígito para diputaciones federales y aun así llegó a 51 escaños, más de una de cada diez curules, porque buena parte de sus triunfos de distrito se ganaron con candidaturas compartidas dentro de la coalición. Si compite solo, el partido de Anaya arriesga la fuente misma de su peso legislativo. Ese equilibrio tiene nombre: divorcio incosteable, una separación que ninguna de las dos partes puede pagar sin perder lo que la hace fuerte.

Bruce Bueno de Mesquita llama coalición ganadora al grupo mínimo de apoyos cuya lealtad un liderazgo necesita para conservar el poder, y sostiene que esa lealtad se paga con cargos y favores dirigidos a sus miembros. Las 51 curules convierten al PT en integrante de esa coalición, no en invitado. Ricardo Monreal, uno de los operadores legislativos de Morena, dijo no creer que sin el PT se pierdan doce gubernaturas; la frase tasa al aliado en los estados muy por debajo de lo que vale en la Cámara. El límite del marco es visible: Bueno de Mesquita estudió gobernantes frente a su base, y las cifras de 2024 pueden haber cambiado por diputados que mudaron de bancada, dato que este texto no actualiza.


El PT cobra en método

A mitad de semana se precipitó la crisis. La Comisión Ejecutiva Nacional del PT difundió un comunicado donde afirma que las encuestas levantadas hasta ahora son «estrictamente de Morena» y que la segunda medición con perfiles petistas y verdes, pactada en junio, nunca se realizó. Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados del PT, advirtió que el partido podría competir por separado en algunas entidades. Montiel sostuvo la versión contraria: que los aliados sí fueron incluidos y que no habría nuevas encuestas.

Un divorcio incosteable es una separación que ninguna de las dos partes puede pagar sin perder lo que la hace fuerte.

El acuerdo del jueves cambió de moneda. Según fuentes de ambos partidos citadas por La Jornada el 25 de septiembre, los ganadores de las mediciones de Morena se medirán en un segundo ejercicio con quienes designe el PT, y Morena aceptó la mesa técnica que su aliado exigía. Milenio constató que el PT busca esa segunda medición en tres plazas: Zacatecas con Geovanna Bañuelos, Baja California con Montserrat Caballero y Guerrero con Victoriano Wences.

Thomas Schelling, el economista que convirtió la negociación en objeto de estudio riguroso, observó que una parte gana fuerza cuando se ata a un compromiso del que no puede retroceder. Morena se ató a sus diez nombramientos ante cámaras en el World Trade Center y ante militancias estatales; el PT se ató a un comunicado público con una lista de incumplimientos. Cuando ambos lados quedan amarrados, el margen de acuerdo se desplaza hacia lo que ninguno ha comprometido todavía, que en este caso era el procedimiento futuro. Eso describe lo que pactó la mesa: el PT cobra en método lo que no cobró en candidaturas, y Morena conserva sus nombres a cambio de compartir la regla. El límite de la lectura es documental, porque el acuerdo descrito por La Jornada proviene de fuentes sin nombre y ninguna dirigencia lo ha publicado por escrito.


Querétaro, el contrato que sí se cumplió

Morena designó a Santiago Nieto, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el 26 de agosto. Milenio registra que el PT acompañó tres nombramientos de los diez: Imelda Castro en Sinaloa, Gino Segura en Quintana Roo y Nieto en Querétaro. Valeria Flores, comisionada nacional del PT en el estado, declaró a Plaza de Armas que su partido quiso respaldar las aspiraciones de Nieto y resumió el desenlace con una palabra: «lo decretamos».

El PT cobra en método lo que no cobró en candidaturas, y Morena conserva sus nombres a cambio de compartir la regla.

Querétaro muestra la negociación cuando cada parte cubre su objetivo. Morena necesita unidad en un estado gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN), donde la coalición compite desde abajo; el PT necesita presencia local, y el mismo medio atribuye a Flores la recuperación del registro petista en Querétaro. El PT no disputó la cabeza de la fórmula, Morena no tuvo que imponerla y ambos llegaron a la foto de unidad sin reclamo público.

Esa coincidencia no prueba causalidad. Querétaro renovará el 6 de junio de 2027 gubernatura, 25 diputaciones locales y 18 ayuntamientos, y el precio del PT puede cobrarse más adelante en alcaldías o distritos, terreno que ninguna de las partes ha hecho público. El PAN, en tanto, anunció el 1 de junio que su coordinador se conocería el 31 de agosto; la fecha pasó sin nombre y el partido medirá a Felifer Macías, Luis Nava y Agustín Dorantes a finales de septiembre, de modo que la oposición llega con su propia negociación interna abierta.


Tres plazas en disputa y siete por repartir

Quedan Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala, y la convocatoria permite definirlos hasta el 31 de diciembre de 2026. En Nuevo León compiten siete perfiles registrados que incluyen cuadros petistas y verdes, y en San Luis Potosí gobierna el propio PVEM. Benjamín Robles, comisionado del PT, pidió el 21 de septiembre una encuestadora espejo para esas siete definiciones, lo que convierte cada una en prueba del nuevo método.

Para medir si la negociación dejó fuertes a ambos hay un indicador concreto. Si en Zacatecas, Baja California o Guerrero la segunda medición se levanta con casas acordadas y sus resultados se publican, el PT habrá cobrado en regla. Diciembre marca el plazo, y una mesa sin mediciones levantadas para entonces habrá servido sobre todo para bajar la voz del reclamo. Montiel prometió el 22 de septiembre transparentar las encuestas al concluir las diecisiete presentaciones, y esa publicación permitirá contrastar lo pactado con lo levantado.

El empaque de la Bialetti aguanta mientras las dos mitades giran con la misma fuerza. Morena y el PT empezarán a pagar su divorcio incosteable el día en que uno apriete la rosca para quedarse con todo el café.


raulreyesgalvez@miradacritica.info



miércoles, 23 de septiembre de 2026

La izquierda que pide cuentas y esconde su encuesta

 Desde el búnker estratégico de Querétaro


MIRADA CRÍTICA

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Por Raúl Reyes Gálvez es un consultor, estratega y analista político que interpreta la realidad desde la narrativa, el poder y la comunicación




“Quien dice organización, dice oligarquía.” Robert Michels, Los partidos políticos, 1911


En 2006 el Partido de la Revolución Democrática (PRD) llevó 127 diputados a la Cámara, su mayor bancada; en 2024 no llegó al 3 por ciento y perdió su registro. Entre ambas fechas sus tribus se repartieron el partido como herencia en vida, su voto para la Cámara cayó de 18.48 por ciento en 2012 a 5.3 en 2018, y la lista de militantes señalados como traidores creció al mismo ritmo con que se vaciaba la urna. De aquella ruptura nació Morena, que hoy empieza a repetir el guion.

A las cinco de la mañana, la Bialetti revela el estado de su junta de goma, el anillo que sella sus dos mitades. Cuando ese empaque se endurece, el vapor escapa silbando por la rosca y el café llega ralo aunque el fuego sea el mismo. Morena atraviesa en Querétaro esa prueba de hermeticidad desde el 26 de agosto de 2026, cuando su dirigencia nacional nombró a Santiago Nieto Castillo coordinador estatal de la Defensa de la Transformación, antesala de la candidatura, mediante una encuesta cuyos porcentajes nunca se publicaron. Un movimiento que construyó su identidad exigiendo cuentas al viejo régimen decide sus candidaturas con números que solo conoce su cúpula. ¿Qué mantiene unidos al ganador y a los nueve aspirantes que perdieron cuando nadie más puede revisar la cuenta?


Gramsci pidió una voluntad colectiva y recibió un reparto

Antonio Gramsci llamó al partido el “moderno Príncipe”, es decir, un organismo colectivo donde voluntades dispersas se convierten en proyecto común, más cercano a una cooperativa que a una empresa con dueño. La izquierda mexicana cita mucho a Gramsci y lo aplica poco, porque su prueba incomoda: una organización produce voluntad colectiva cuando quienes pierden una contienda interna siguen aportando gente, contactos y territorio a quien ganó, sin exigir antes su parte del botín. En Querétaro esa prueba tiene nombres: la senadora con licencia Beatriz Robles declaró que la medición colocó a Nieto primero, a Gilberto Herrera Ruiz segundo, a ella tercera y al diputado federal Ricardo Astudillo en quinto lugar.

La versión de Robles es testimonio de parte, sin respaldo documental del partido. El indicio llegó antes de la visita de Claudia Sheinbaum a Querétaro el 18 de septiembre, cuando Nieto reconoció un acercamiento con Herrera para acudir juntos, y negó a la vez cualquier pacto para repartirse territorios. La izquierda queda presa de su discurso: condenó durante décadas los arreglos cupulares y ahora necesita negociar entre grupos sin poder admitirlo, aunque negociar sea lo que Gramsci llamaba construir hegemonía, esto es, lograr que los derrotados acepten como propia una dirección ajena.


Duverger y el aparato que Morena juró no tener

Maurice Duverger mostró en Los partidos políticos (1951) que la estructura de una organización explica su conducta mejor que su doctrina. El partido de masas, sostenido por afiliados y comités, necesita un aparato permanente que acaba administrando las puertas de entrada como el conserje de un edificio decide qué repartidor sube. Morena nació denunciando a los aparatos y hoy perfecciona el suyo: el secretario general en Querétaro, Alejandro Pérez Ibarra, explicó el 29 de junio que la coordinación era un cargo político, distinto de una candidatura formal, una ambigüedad que permite hacer territorio antes de los plazos legales.

Contar puertas es el indicador duvergeriano, y en Querétaro faltan varias. Nieto anunció que la encuesta decidirá también a los coordinadores distritales y municipales, y cada derrotado de agosto vigila si su grupo entra en el siguiente escalón. Diez perfiles se registraron y uno solo obtuvo la coordinación, una aritmética que convierte la unidad en contrato de compensación y la lealtad en cuenta por cobrar. El límite de Duverger es su época: estudió partidos europeos de posguerra, sin un fundador con el peso personal que sostiene a Morena.


Michels y las tribus que la izquierda heredó

Robert Michels militó en el socialismo alemán antes de concluir, en 1911, que toda organización grande engendra una minoría dirigente que concentra información, experiencia y control de los canales internos hasta volverse insustituible. Bautizó ese proceso como ley de hierro de la oligarquía, una tendencia que opera como la gravedad para un arquitecto: el diseño puede compensarla y jamás abolirla. El PRD fue su laboratorio mexicano, aunque en su caída también pesaron la salida de Andrés Manuel López Obrador en 2012 y sus alianzas con Acción Nacional y el Revolucionario Institucional.

La asimetría de información ofrece el indicador más limpio. Sin porcentajes públicos, el orden de los lugares en Querétaro se conoció cuando Robles lo reveló ante una pregunta sobre dichos atribuidos a Astudillo. Un movimiento que presume democracia desde abajo terminó dependiendo de una filtración para que sus militantes supieran quién quedó dónde. Cuando una minoría guarda el dato que decide carreras, la duda se convierte en el único recurso de quien perdió.

La pelea por 2027 arrancó dentro de Morena antes que frente a sus adversarios, en una ronda de coordinaciones que abarca 17 gubernaturas, trece de ellas en manos del movimiento o de sus aliados. Cada reparto desnuda una regla incómoda: cuando una organización acumula poder, la disputa más feroz se traslada hacia quienes aspiran a controlar su herencia, y el fratricidio que Michels permite leer avanza por retirada silenciosa del esfuerzo. El Partido del Trabajo, aliado de Morena, abandonó el proceso acusando maltrato, y en Michoacán el senador con licencia Raúl Morón aceptó los números sin comprometer un respaldo inmediato; Ariadna Montiel, presidenta de Morena, calificó en cambio el saldo de 10. Una dirigencia que pone diez a un proceso que su aliado abandona dejó de medir la cohesión y empezó a administrar su apariencia. La inferencia exige cautela: aceptar sin respaldar todavía no equivale a sabotear.


Freud y el hereje que vota igual

Sigmund Freud describió en El malestar en la cultura, de 1930, el “narcisismo de las pequeñas diferencias”, la tendencia de comunidades vecinas a burlarse y desconfiar una de otra por lo mucho que comparten, como españoles y portugueses en su ejemplo. La izquierda convirtió ese mecanismo en costumbre: Nieto, Herrera, Fernández  y Robles comparten electorado, programa y fotografía con la presidenta, y distinguirse exige inflar detalles como la antigüedad en el movimiento o la biografía local hasta volverlos certificados de pureza.

Un movimiento que presume democracia desde abajo terminó dependiendo de una filtración para que sus militantes supieran quién quedó dónde.

Freud ofreció una observación clínica y no una ley sociológica, y el Partido Acción Nacional, que gobierna Querétaro desde 1997, conoce sus propias querellas. La diferencia está en el precio moral: un movimiento que se define por una promesa ética convierte al competidor interno en traidor, y un partido de gestión lo trata como simple rival. Así, la izquierda paga más caro cada desacuerdo: narra cada derrota interna como traición y cada acuerdo como contaminación, una contabilidad que acaba dejándola sin socios.

La junta de goma de una Bialetti se cambia en un minuto y cuesta menos que el café que salva; la de un partido tarda años en formarse y se endurece cada vez que una decisión llega sin explicación. Nieto describe la contienda contra el Partido Acción Nacional como empate técnico, una distancia menor que el margen de error de las encuestas, y en esa franja cada operador cuenta. La encuesta que nadie vio se cobrará antes de la votación, en la primera sección electoral, la unidad más pequeña del mapa del voto, donde un operador de Herrera o de Robles haga lo mínimo y nadie pueda reclamarle, porque el número que lo derrotó nunca estuvo sobre la mesa.


raulreyesgalvez@miradacritica.info