viernes, 30 de octubre de 2026

San Juan del Río: la división que nadie firma

 Una foto de la propia Cuarta Transformación encendió la disputa; lo que puede mantenerla viva son tres años de pauta estatal superiores a mil millones de pesos.

Desde el búnker estratégico de Querétaro



MIRADA CRÍTICA

Inteligencia Política · Narrativa · Poder

Por Raúl Reyes Gálvez

“Una forma fiable de hacer que la gente crea falsedades es la repetición frecuente, porque la familiaridad no se distingue fácilmente de la verdad.”

Daniel Kahneman, Pensar rápido,pensar despacio. 



A las cinco de la mañana, la Bialetti enseña algo que se olvida con facilidad: la flama no pone el agua. Calienta el aluminio, sube la presión en la cámara de abajo y empuja hacia el filtro lo que ya estaba en el depósito. Si el depósito está vacío, el fuego solo quema la base.

Esta semana, en San Juan del Río, el agua la puso la propia Cuarta Transformación, la coalición que encabeza Morena con el Partido Verde y el PT. El fuego viene de otra parte y se puede medir en millones de pesos.

La foto salió de la Cuarta Transformación

La pregunta que ordena este caso es quién cobra la distancia entre lo que una foto muestra y lo que se dice que decidió. La foto existe: el jueves 29 de octubre, Santiago Nieto, coordinador estatal de la defensa de la Transformación en Querétaro, y Ricardo Astudillo, dirigente estatal del Partido Verde, se reunieron en la Ciudad de México y difundieron la imagen del encuentro. En minutos siguientes, una columna de trascendidos ya daba por hecho que bajarían de la contienda a Édgar Inzunza, aunque Santiago Nieto había dicho días antes que la coordinación municipal seguía sin definirse y que las mediciones continuaban.

Nadie sale limpio de la respuesta. Morena y el Verde produjeron el material: nadie en Acción Nacional tomó esa foto ni la publicó. Pero el PAN es el actor que menos esfuerzo necesita para aprovecharla, porque nombró el fin de semana pasado a Felifer Macías como coordinador estatal y a Tania Ruiz como coordinadora en San Juan del Río, mientras su rival discute si su propio método sigue abierto.

Un tercio de la pauta en once manos

Las cuentas del gobierno de Mauricio Kuri explican por qué un rumor ajeno puede durar más que su desmentido. Según contratos registrados en la Plataforma Nacional de Transparencia, el Poder Ejecutivo estatal destinó 405 millones de pesos a comunicación social en 2022 y 406 millones en 2023, repartidos ese último año en 277 contratos, cerca de 1.5 millones por contrato en promedio. Para 2024, el informe de Artículo 19 y Política Colectiva registra 458.4 millones ejercidos frente a 274.3 millones aprobados por la Legislatura, un sobregasto de 67.1 por ciento.

Sumados, los tres ejercicios rondan 1,269 millones. Existen recuentos menores para 2023, uno de 292.1 millones elaborado con la misma plataforma, y aun con esa cifra el total supera los mil millones. El informe de 2024 precisa que 33.8 por ciento del gasto, unos 159.3 millones, se concentró en once proveedores, y que el estado dedicó a publicidad el 0.7 por ciento de su presupuesto: 193.56 pesos por habitante.

Esos datos tienen dos límites que el análisis no puede saltarse. Querétaro está entre los estados que publican la mayoría de sus contratos, según el mismo informe, de modo que la cifra se conoce porque el gobierno la transparentó. Y ningún documento público prueba que un peso de esa pauta haya pagado la difusión de la foto del jueves. Lo que los contratos sí muestran es una dependencia: cuando un tercio del gasto cae en once proveedores, cada medio sabe a qué distancia está del presupuesto y cuánto le cuesta incomodar a quien lo asigna. Artículo 19 describe ese mecanismo en su informe nacional como riesgo de censura indirecta, que premia las coberturas afines y castiga la crítica.

Quien fue regidor, como yo, sabe que la partida de comunicación social se vota como una línea del presupuesto y se ejerce después en cientos de contratos que el cabildo casi nunca vuelve a revisar. A ese circuito lo llamo amplificación sin firma: nadie responde por el rumor, pero la infraestructura que podría repetirlo vive de una partida con nombre y apellido.

La repetición convierte la sospecha en recuerdo

La guerra psicológica, entendida como el intento de alterar la percepción y la cohesión del adversario sin enfrentarlo de frente, rara vez necesita mentiras nuevas. En Pensar rápido, pensar despacio, Daniel Kahneman llamó facilidad cognitiva a la sensación de que algo es cierto porque se procesa sin esfuerzo, y mostró que la repetición es la manera más barata de producirla: lo familiar se confunde con lo verdadero. En San Juan del Río, el indicador observable es la distancia entre dos tipos de texto. De un lado, los trascendidos que anticipan la salida de Inzunza; del otro, una resolución de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena que la confirme. Hasta este viernes 30 de octubre circulan los primeros y no se ha publicado la segunda. El límite de esa lectura es claro: la facilidad cognitiva explica por qué un rumor se instala; quién lo empuja es otra pregunta.

Robert Entman ayuda a ver el segundo paso. En su modelo de activación en cascada, un encuadre baja de las élites a los medios y de ahí al público, y en cada nivel gana o pierde fuerza según el interés de quien lo transmite. Aquí, la imagen bajó de dos dirigentes de la coalición que gobierna el país; cuánto dure en Querétaro depende de cuántos eslabones encuentren rentable repetirla. Ahí pesa la pauta estatal, y ahí termina lo que se puede afirmar con los datos disponibles.

Nadie responde por el rumor, pero la infraestructura que podría repetirlo vive de una partida con nombre y apellido.

El punto ciego está del lado de quien se siente agredido. El güero Inzunza calculó a principios de octubre entre 12 y 13 aspirantes de Morena en el municipio y dijo confiar en la Comisión Nacional de Elecciones; Santiago Nieto sostiene que serán los sanjuanenses, mediante encuestas, quienes definan el perfil. Los aspirantes hablan de definiciones en noviembre, pero el método de esa encuesta para San Juan del Río no aparece en ningún documento público. Mientras ese método no se publique, cada foto tomada en la Ciudad de México funciona como resultado provisional, y ese vacío lo llena quien tiene más altavoces en el estado.

Hungría enseña el límite de la unidad

En Hungría, la Comisión Europea documentó en sus informes sobre el Estado de derecho que la publicidad estatal se concentraba en medios cercanos al gobierno de Viktor Orbán. En abril de 2022, seis partidos de oposición compitieron en una sola alianza y aun así Fidesz obtuvo 54 por ciento del voto de lista frente a 34 por ciento de sus rivales, según la Oficina Electoral Nacional húngara. El mecanismo se parece al que asoma en Querétaro: un gobierno con pauta concentrada puede limitarse a mantener a la vista las fisuras del adversario. La diferencia impide la equivalencia. Fidesz controlaba el gobierno nacional, mientras en México la Cuarta Transformación gobierna la federación y administra la pauta más grande del país, así que la ventaja del PAN existe solo a escala estatal.

En San Juan del Río, la disputa se resolverá con una encuesta o con un acuerdo entre dirigencias, y cualquiera de las dos salidas puede sostenerse si se documenta. Lo que ninguna encuesta corrige es la asimetría entre una coalición que comunica sus decisiones con fotos y un gobierno estatal que comunica con 458 millones de pesos al año. La primera pone el agua en la cafetera; el segundo regula la flama. Si la resolución de Morena tarda en publicarse, cada semana sin documento sumaría otra foto y otro trascendido, y el desgaste correría sin que Acción Nacional tuviera que firmar un solo contrato nuevo.

El PAN  necesita inventar la división de sus rivales: le basta con que decidan en fotos lo que no firman en actas.

Correo:raulreyesgalvez@miradacritica.info


miércoles, 28 de octubre de 2026

Querétaro cobra su éxito por domiciliación

 El gobierno estatal y el municipal cobran como ciudad rica. Los hogares pagan también el agua que no llega, el tiempo perdido y la extorsión que no aparece en la percepción de seguridad.

Desde el búnker estratégico de Querétaro


MIRADA CRÍTICA

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Por Raúl Reyes Gálvez


“El producto nacional bruto lo mide todo, en pocas palabras, excepto lo que hace que la vida valga la pena.”

Robert F. Kennedy, Universidad de Kansas, 

18 de marzo de 1968


A las cinco, la Bialetti termina con ese ruido de garganta seca que avisa que ya no queda agua abajo. El café sube, la taza se llena y el aroma ocupa la cocina. En el filtro queda la borra, compacta y todavía caliente. Nadie la presume, pero alguien tiene que sacarla.

Hoy importa más el residuo que la taza. Querétaro sirve un café impecable a quien lo mira desde fuera: inversión extranjera, empleo formal, finanzas sanas, una capital que se siente segura. La borra se queda en las casas.

Mauricio Kuri ha dicho que en 2027 se juega “el éxito y la continuidad de Querétaro”, y el PAN llamó “Cuidar Querétaro” a su ruta sucesoria. El éxito queda asentado en las cuentas del gobierno; su costo se carga a cada hogar sin recibo. La pregunta es quién lleva el registro de ese cargo. El domingo 25 de octubre la ruta panista tuvo nombre: Felifer Macías, alcalde de la capital, encabezará la coordinación estatal, y con ella hereda un lema que tiene un problema contable antes que retórico.

Cobra como ciudad rica

Los bancos llaman domiciliación al cargo automático: el recibo se paga solo y el cliente se entera cuando revisa su saldo. Querétaro funciona con un costo domiciliado, es decir, con gastos del crecimiento que el gobierno no asienta en ningún informe porque llegan cobrados directamente a la vida de las familias.

La primera mitad de ese cargo sí tiene recibo. Para 2026, el gobierno estatal proyectó recaudar 7,890 millones de pesos en impuestos y 3,048 millones en derechos. Dar de alta un automóvil cuesta 31 UMA, la unidad de medida que sustituyó al salario mínimo para fijar cobros: 3,636 pesos antes de otros cargos. Desde este año, cada pago estatal que supere 10 UMA lleva 141 pesos extra para un fondo de emergencias, según anunció el secretario de Finanzas, Gustavo Leal Maya. En la capital, 59% del presupuesto municipal sale del bolsillo local: 4,758.9 millones de ingresos propios.

“El éxito queda asentado en las cuentas del gobierno; su costo se carga a cada hogar sin recibo.”

La comparación empieza por el gasto. De un presupuesto estatal de 64,617 millones, el capítulo de inversión pública suma 4,255.7 millones, apenas 6.59%. Hay obra registrada en otros rubros, de modo que esa cifra no agota el gasto en infraestructura; aun así, deja ver dónde está el peso del presupuesto.

Entrega como ciudad en obra

Paseo 5 de Febrero resume la distancia. Arrancó en julio de 2022 con entrega prevista para 2023, terminó costando cerca de 7,000 millones con su parte hidráulica y acumuló unas 600 observaciones de la Contraloría estatal. Su titular informó en agosto que 98% estaban solventadas y negó sobrecostos; el calendario incumplido, en cambio, no se solventa. El Dren Peñuelas, por su parte, concluirá hasta febrero de 2027, según reconoció el municipio el 20 de octubre.

Con el agua, la factura llega a la llave. Según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del INEGI, la población urbana queretana con suministro constante bajó de 73.8% en 2023 a 65.7% en 2025; una de cada tres personas ya no puede contar con que la llave responda. Debajo de la ciudad, Conagua reporta siete acuíferos sin disponibilidad, y el del Valle de Querétaro carga un déficit de 65.56 millones de metros cúbicos al año.

Después viene el tiempo. El Consejo Querétaro de Planeación Estratégica documentó que la mancha metropolitana pasó de 11,605 a 24,271 hectáreas, y que el trayecto promedio en transporte público toma 52 minutos frente a 34 en automóvil. Esos 18 minutos, en ida y vuelta durante cinco días, suman tres horas semanales que una trabajadora de Menchaca o de Santa Rosa Jáuregui no pasa con sus hijos. Robert F. Kennedy lo advirtió en 1968: la estadística del crecimiento cuenta casi todo, salvo lo que hace que la vida valga la pena.

La violencia cambió de puerta

La seguridad fue la joya del modelo, y su cronología cuenta otra historia. El sábado 5 de marzo de 2022, la riña en el Estadio Corregidora dejó 26 heridos según el reporte oficial. El 9 de noviembre de 2024, un comando mató a 10 personas en el bar Los Cantaritos de la capital; la Fiscalía ha detenido a tres presuntos responsables, el último el 22 de agosto de 2025. El 3 de mayo de 2025, en la colonia Los Ángeles de Corregidora, hombres armados dispararon contra el velorio de dos hermanos asesinados días antes: un muerto y seis heridos, según la Fiscalía.

El gobierno tiene cifras a su favor y negarlas sería renunciar al rigor. Entre enero y agosto de 2026 hubo 89 homicidios dolosos, 19.8% menos que un año antes, y la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI ubicó en septiembre la percepción de inseguridad de la capital en 26.8%, frente a 58.1% en las 91 ciudades medidas.

Por otra puerta entra la contradicción. Entre enero y septiembre, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 428 víctimas de extorsión en el estado, contra 308 en todo 2025: 401 por teléfono y 27 en persona, la modalidad del cobro de piso en el mostrador. En el municipio de Querétaro, la extorsión del primer semestre creció 134.7%. Con datos del mismo Secretariado, la Coparmex colocó al estado en segundo lugar nacional por tasa de extorsión, y Semáforo Delictivo reportó que el narcomenudeo en la capital subió 62% en los primeros cinco meses de 2025. El homicidio baja mientras el cobro se muda al mostrador y al celular.

Lo que no entra al informe

Peter Bachrach y Morton Baratz llamaron segunda cara del poder a la capacidad de decidir qué asuntos llegan a la mesa y cuáles se quedan fuera sin que nadie vote en contra. El municipio informó 27,729 baches reparados desde el inicio de la administración, cifra que dice cuánto se intervino y no en qué estado quedó el pavimento. El límite de la inferencia importa: no existe información verificable que permita sostener que esa omisión sea deliberada, y puede explicarse por inercia institucional.

Irlanda ofrece el contraste útil. Su Oficina Central de Estadística publica cada trimestre cuánta electricidad consumen los centros de datos: 22% del total medido en 2024, frente a 5% en 2015. En Querétaro, la Secretaría de Desarrollo Sustentable reconoció en octubre que buscará mecanismos para conocer el consumo de agua de ese sector, porque hoy no tiene obligación general de reporte. Ambos territorios atraen inversión tecnológica sobre recursos que no crecen al mismo ritmo; la diferencia está en que uno imprime la factura y el otro todavía no.

Si las condiciones se mantienen, la campaña de 2027 enfrentará dos contabilidades. La oficial hablará de inversión, homicidios a la baja y percepción de seguridad; la doméstica, de tandeos, horas de camión y llamadas de extorsión. Felifer Macías hereda la primera y gobierna la ciudad donde se paga buena parte de la segunda. ¿Quién publicará el estado de cuenta de lo que el éxito le cobra a cada casa? Hasta ahora, nadie con la obligación de hacerlo.

La borra no se ve desde la mesa del comedor, pero cualquiera que haya preparado café sabe que se acumula. El poder empieza a pagar el día en que el ciudadano revisa su estado de cuenta.

Correo:raulreyesgalvez@miradacritica.info



lunes, 26 de octubre de 2026

Querétaro y la unidad que entraba con código QR

 El PAN designó a su coordinador estatal tras siete meses de desgaste interno. Al proceso le sobraron fotografías y le faltaron números para convencer a quienes perdieron. 

Desde el búnker estratégico de Querétaro


MIRADA CRÍTICA

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Por Raúl Reyes Gálvez 


“Las ofensas deben hacerse todas a la vez, a fin de que, por gustarlas menos, ofendan menos.”

Nicolás Maquiavelo, El Príncipe, cap. VIII


A las cinco de la mañana la Bialetti avisa antes de servir. Cuando el agua hierve, el vapor empuja hacia arriba y, si algo obstruye el embudo, busca otra salida: primero la válvula de latón del costado; si también está tapada, la rosca que une las dos mitades de aluminio.

Por eso nadie aprieta la rosca para la foto y sella la válvula al mismo tiempo. El domingo 25 de octubre, en el auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, el panismo queretano hizo las dos cosas.

Ese día el PAN nombró a Felifer Macías coordinador estatal de la llamada defensa de la patria, la familia y la libertad, antesala de su candidatura a gobernador en 2027. Agustín Dorantes recibió la capital. Luis Nava, ausente, aceptó por video la coordinación de los 15 distritos locales. ¿Un partido que gobierna el estado desde 2015 todavía sabe cerrar sus heridas, o ya solo sabe fotografiarlas? Todo apunta a lo segundo: el método de designación abrió una crisis política, el acto la convirtió en crisis de comunicación y el discurso la amplió hasta volverla crisis de narrativa.

Siete meses de goteo y ninguna cifra

Maquiavelo aconsejaba hacer las ofensas de una sola vez. El PAN las administró durante siete meses. El 23 de marzo abrió sus candidaturas a ciudadanos sin militancia; el 30 de septiembre, Alfredo Botello Montes, asesor del gobernador, contaba al menos siete aspirantes y ningún método definido. En la semana previa al acto, Mauricio Kuri dijo que el futuro «se escribe con F»; el resultado se insinuó antes de anunciarse.

Martín Arango, dirigente estatal, atribuyó la definición final a estudios cuantitativos y cualitativos que nunca publicó. Empecé en la política levantando encuestas casa por casa y ahí aprendí que un número que nadie puede revisar jamás persuade al que pierde. Ante una calificación invisible, el derrotado elige entre su propio error y el arreglo previo, y la segunda explicación siempre resulta más cómoda.

Cifra, cargo y comparecencia: cero de tres

Un partido cierra una derrota interna cuando aprueba tres condiciones, la prueba de las tres C: cifra, cargo y comparecencia. Cifra, porque el perdedor necesita ver el conteo; cargo, porque la compensación incluye mando real sobre la boleta; comparecencia, porque el derrotado sube al templete y levanta el brazo del ganador. El domingo el PAN reprobó las tres. Arango no publicó números; el dirigente nacional, Jorge Romero, entregó a Nava quince distritos sin mando sobre la candidatura principal; Nava habló desde un video. El límite: la prueba mide la herida, no anticipa conductas.

Esa lógica alcanza también a quienes creyeron en la puerta ciudadana. Miguel Nava Alvarado, exombudsperson del estado, levantó la mano en marzo con la bienvenida de Arango y advirtió que sin piso parejo el proceso sería una farsa. El domingo nadie lo mencionó. Arango había ofrecido cerrar el paso a perfiles de partidos con antecedentes contrarios al PAN; San Juan del Río quedó en manos de Tania Ruiz, funcionaria estatal que en 2015 compitió contra el PAN como candidata del PRI y el Verde a diputada federal y dejó el PRI en 2017. La puerta abierta tenía portero.

Un auditorio con código de acceso

Cuatro días antes, un militante advirtió en sus redes que al acto solo se entraría con invitación. Así fue: acceso selectivo y código QR para pasar lista. Testimonios de asistentes añaden que la convocatoria alcanzó a trabajadores municipales y estatales. Aplicado al servicio público, un código QR convierte la asistencia en constancia. El partido habló de miles de asistentes en un recinto que, según su ficha técnica, tiene 4,749 lugares.

Luego vino la escena incómoda. Al reconocer a coordinadores y familiares, Macías omitió a Dorantes, su coordinador para la capital, y lo nombró hasta que Romero se le acercó a susurrarle algo. Durante el acto, las gradas superiores empezaron a vaciarse, como muestran fotografías y grabaciones difundidas esa misma tarde. El video de Nava se transmitió después del nombramiento y abría con una disculpa por no estar ahí en persona.

Un partido cierra una derrota interna cuando aprueba tres condiciones: cifra, cargo y comparecencia.

Arango proclamó desde el templete que el PAN había llegado unido; Macías, interrogado por la ausencia de Nava, respondió que van «unidos y fuertes». A esto se le puede llamar unidad por invitación: una cohesión con lista de acceso y fotografía de cierre, que se anuncia a diario en redes porque fuera del auditorio no se sostiene. En las cuentas de simpatizantes de Nava se discute si toca apoyar a Santiago Nieto, aspirante de Morena, o limitarse a no votar por Macías.

Un enemigo afuera y el recibo adentro

Robert Entman definió el encuadre como la operación de elegir un problema, atribuirle una causa, emitir un juicio moral y proponer un remedio. El discurso de Macías cumplió las cuatro funciones. El problema es la narcopolítica que avanza en otros estados; la causa, adversarios que según él ya conquistaron buena parte del país; el juicio, la defensa de la familia; el remedio, su candidatura, resumida en la advertencia «aquí se van a topar con pared». Un encuadre prende cuando coincide con la experiencia diaria del votante, y ahí aparece el límite.

El queretano de clase media encuentra el problema en otro sitio. En San Juan del Río, el recibo por diez metros cúbicos de agua pasó de 157.35 a 174.62 pesos en 2026, un alza de 10.9% atribuida por el municipio a un recorte de subsidio. El Paseo 5 de Febrero debía entregarse en agosto de 2023 y acumuló casi dos años de retraso. La secretaría de obras citó en 2024 un contrato de 1,600 millones de pesos y sostiene que no hubo sobrecosto; Santiago Nieto calculó la inversión total por encima de 7 mil millones. Kuri anunció que la obra no tendría inauguración. En la capital, Macías admitió en septiembre que priorizar el Dren Peñuelas dejó otras obras para después. Un encuadre con el peligro afuera choca con quien lo encuentra en su recibo.

Lo que dejó la primaria de 2016

Estados Unidos ofrece un antecedente útil. Tras la primaria demócrata de 2016, el Cooperative Congressional Election Study, una encuesta académica de unos 50 mil electores, encontró que 12% de quienes votaron por Bernie Sanders terminaron votando por Donald Trump; en Wisconsin, Michigan y Pensilvania esa fuga superó el margen final. El estudio también registró fugas parecidas de republicanos hacia Hillary Clinton, así que la herida explica solo una parte. La diferencia agrava el caso queretano: Sanders perdió con votos contados. Una derrota sin cifra no se puede aceptar ni impugnar; solo se puede rumiar.


Querétaro ya vivió una versión de esta escena. En abril de 2009, Manuel González Valle ganó la candidatura panista con 55.78% del voto interno; Armando Rivera Castillejos, segundo con 33.97%, había denunciado que se condicionaban programas sociales a cambio de apoyo, y el gobernador Francisco Garrido restó valor a la queja. Rivera felicitó al ganador y llamó a la unidad. En julio, el PAN perdió la gubernatura frente a José Calzada. Aquella herida tuvo cifra y aun así costó el estado; la de 2026 ni siquiera la tiene. Una derrota sin cifra no se puede aceptar ni impugnar; solo se puede rumiar.


Una cafetera con la válvula sellada no hace mejor café; manda la presión a la rosca. En junio de 2027, lo acumulado en este proceso saldrá por donde el partido apretó para la foto. La unidad por invitación dura lo que dura la fotografía, y la boleta no pide código QR.

domingo, 25 de octubre de 2026

El PAN queretano paga su aplauso en abonos

Siete coordinadores rinden protesta hoy en el Josefa Ortiz. El dato que importa está afuera: lo que cuesta llenar el auditorio y quién cubre la diferencia.

Desde el búnker estratégico de Querétaro

 

MIRADA CRÍTICA

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Por Raúl Reyes Gálvez 


“La crisis consiste precisamente en que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer; en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados.”

Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel


A las cinco de la mañana la Bialetti avisa antes de servir. Primero silba la válvula de seguridad, ese tornillo de latón que libera la presión que el agua ya no logra convertir en café. Quien conoce la cafetera sabe que el silbido habla de la caldera, donde el fuego lleva rato calentando algo que no encuentra salida.

Querétaro amanece este domingo 25 de octubre con su propia válvula silbando. A las 11:00, en el Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, el PAN tomará protesta a siete coordinadores de su proyecto Cuidar Querétaro, con Felifer Macías perfilado para la coordinación estatal y Jorge Romero, dirigente nacional, como testigo. La foto saldrá llena; lo que importa mirar es la caldera.

Unidad que necesita fotografía diaria

La tesis cabe en una línea: el modelo panista de gobernar Querétaro ya paga por la lealtad que antes producían sus resultados, y esa factura aparece primero en el costo de movilizar a su propia gente. La pregunta rectora es contable antes que electoral: ¿cuánto cuesta hoy llenar un recinto de casi cinco mil butacas y quién cubre la diferencia?

Felifer Macías sumó esta semana imágenes con los exgobernadores Francisco Domínguez, Francisco Garrido e Ignacio Loyola, y Garrido dijo que lo ve muy bien, lo que eso signifique. Los tres gobernaron entre 1997 y 2021. Un partido seguro de su territorio no repite la palabra unidad cada mañana; la repite quien escucha crujir la estructura, y para sostenerla convoca a rostros que el votante asocia con el desgaste de esas décadas.

El antecedente es de octubre de 2025: en ese mismo auditorio, el primer informe municipal de Felifer reunió a los panistas Domínguez y Loyola junto a los priistas Mariano Palacios, Enrique Burgos y José Calzada. Aquella imagen anunciaba un panismo convertido en coalición de élites de ambos partidos. En las colonias se resume así: les da pena decir que son panistas y prefieren presentarse como ciudadanos.

Lealtad a destajo en las colonias

Bruce Bueno de Mesquita explica la supervivencia de los gobiernos por la forma en que pagan a la coalición que los sostiene. Cuando un gobierno entrega bienes públicos, como agua que llega, calles sin baches o un camión que pasa a tiempo, la lealtad se produce sola y sale barata. Cuando esos bienes se deterioran, el gobierno los sustituye con pagos privados a sus operadores, y esa lealtad cuesta más y dura menos.

En mis recorridos de octubre por barrios de la capital, operadores veteranos describen lo mismo: llevar gente al Josefa Ortiz cuesta más que en 2021, porque las colonias abandonadas ya no salen por gratitud y los líderes a quienes se les falló en aquella campaña cobran por adelantado. A eso se suman las purgas en el municipio, la presión laboral para que cada trabajador suba diez personas a una plataforma bajo amenaza de despido y la llegada de figuras de origen priista como precandidatos por encima de operadores panistas.

Ese mecanismo tiene nombre: lealtad a destajo. Como el obrero que cobra por pieza, el operador entrega solo lo que se le paga y solo mientras se le paga. Cobrará la campaña sin hambre de triunfo, y para él votar por el PAN, por Movimiento Ciudadano o por Morena empieza a valer lo mismo si el arreglo en corto le favorece. Una estructura así se ve intacta en la fotografía mientras pierde elasticidad en el territorio. El límite de esta lectura es contable, porque esa nómina paralela no aparece en ningún informe de gastos partidistas; vive en el subterráneo donde se negocian los agravios, sin boletín ni fotografía.

Una factura que no llega en sobre

La segunda capa está en el bolsillo de la clase media: impuestos que suben, multas, grúas que operan como cobro diario y una toma de agua que ronda los 40 mil pesos, pagada en abonos y respaldada con pagarés; un derecho humano se vive como deuda. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 del INEGI registró que solo 28.7 por ciento de la población urbana del estado considera bebible el agua que recibe.

El dato que obliga a releer lo anterior viene de la Secretaría de Desarrollo Sustentable: Querétaro concentra el 72 por ciento de las operaciones de centros de datos del país, con 12 instalaciones en operación y 18 por construirse, y esas empresas reportarán cuánta agua consumen hasta 2027, según anunció el gobierno estatal. La familia firma pagarés por su toma mientras el modelo que se presenta al mundo como éxito opera sin medidor público.

El Instituto Mexicano para la Competitividad calculó este mes que cada persona que se traslada en la zona metropolitana pierde 80 horas al año en el tráfico, a un costo de 5,101 pesos. El atasco funciona como un impuesto sin recibo. Lo paga el migrante que llegó buscando el paraíso y encontró salarios cortos, escuelas lejos de casa y trayectos de horas.

Lealtad a destajo: la que se cobra por pieza y se acaba cuando se acaba el pago.

La ventaja que no se convierte en gente

Elisabeth Noelle-Neumann llamó espiral del silencio al mecanismo por el cual una persona calla su opinión cuando cree que su entorno piensa lo contrario. En una colonia gobernada por el mismo partido durante años, el votante molesto no confiesa su enojo a un encuestador. Las encuestas lo registran como una bolsa sin decidir: Consulta Mitofsky midió al PAN con 30.9 por ciento, a Morena con 24.7 y a 23.2 por ciento sin preferencia, mientras Enkoll, encontró 34 contra 33, un empate dentro de su margen de 2.8 puntos. El silencio explica la cifra oculta aunque no su rumbo: parte de ese enojo puede terminar en abstención.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó en septiembre que 667,062 queretanos reciben algún programa federal de Bienestar; Morena ya no se retira de colonias de clase media y algunos empresarios olvidados por el panismo voltean hacia allá. Un beneficiario todavía no es un voto organizado: a Morena le falta convertir resentimiento en estructura de casilla, y Movimiento Ciudadano capta el color naranja de la protesta construyendo territorio propio que lo sostenga.

En Valencia, el Partido Popular gobernó la ciudad desde 1991 y la Generalitat desde 1995, y perdió ambas en las elecciones de mayo de 2015, cuando sus actos de masas seguían llenos y su base de operadores ya no movía el voto. Comparten el mecanismo: una hegemonía larga que sustituye resultados por movilización pagada. La diferencia pesa, porque en Valencia el detonante fueron expedientes judiciales; en Querétaro el desgaste se mide en baches, recibos, horas de traslado, salarios bajos y expedientes judiciales.

Un interregno con boletos de autobús

Como operador político vi llenarse ese mismo auditorio con gente que llegaba por su cuenta, porque su colonia tenía algo que agradecer. Hoy llegará en autobuses contratados, aplaudirá y se retirará. Adentro, la élite panista y priista se repartirá coordinaciones; afuera queda una ciudad con drenaje colapsado y calles olvidadas, pagando con impuestos el traslado de quienes aplauden.

El panismo llega herido a este domingo. Vive el interregno que anuncia el epígrafe, donde lo viejo todavía manda y lo nuevo aún no se organiza, y en ese intermedio aparecen fenómenos visibles en Querétaro: lealtad cobrada por pieza, unidad repetida a diario y pagarés por un servicio público. La válvula seguirá silbando mientras el fuego de abajo no baje. Un partido que paga por su aplauso ya empezó a pagar su derrota en abonos.


Correo: raulreyesgalvez@miradacritica.info