Una foto de la propia Cuarta Transformación encendió la disputa; lo que puede mantenerla viva son tres años de pauta estatal superiores a mil millones de pesos.
Desde el búnker estratégico de Querétaro
MIRADA CRÍTICA
Inteligencia Política · Narrativa · Poder
Por Raúl Reyes Gálvez
“Una forma fiable de hacer que la gente crea falsedades es la repetición frecuente, porque la familiaridad no se distingue fácilmente de la verdad.”
Daniel Kahneman, Pensar rápido,pensar despacio.
A las cinco de la mañana, la Bialetti enseña algo que se olvida con facilidad: la flama no pone el agua. Calienta el aluminio, sube la presión en la cámara de abajo y empuja hacia el filtro lo que ya estaba en el depósito. Si el depósito está vacío, el fuego solo quema la base.
Esta semana, en San Juan del Río, el agua la puso la propia Cuarta Transformación, la coalición que encabeza Morena con el Partido Verde y el PT. El fuego viene de otra parte y se puede medir en millones de pesos.
La foto salió de la Cuarta Transformación
La pregunta que ordena este caso es quién cobra la distancia entre lo que una foto muestra y lo que se dice que decidió. La foto existe: el jueves 29 de octubre, Santiago Nieto, coordinador estatal de la defensa de la Transformación en Querétaro, y Ricardo Astudillo, dirigente estatal del Partido Verde, se reunieron en la Ciudad de México y difundieron la imagen del encuentro. En minutos siguientes, una columna de trascendidos ya daba por hecho que bajarían de la contienda a Édgar Inzunza, aunque Santiago Nieto había dicho días antes que la coordinación municipal seguía sin definirse y que las mediciones continuaban.
Nadie sale limpio de la respuesta. Morena y el Verde produjeron el material: nadie en Acción Nacional tomó esa foto ni la publicó. Pero el PAN es el actor que menos esfuerzo necesita para aprovecharla, porque nombró el fin de semana pasado a Felifer Macías como coordinador estatal y a Tania Ruiz como coordinadora en San Juan del Río, mientras su rival discute si su propio método sigue abierto.
Un tercio de la pauta en once manos
Las cuentas del gobierno de Mauricio Kuri explican por qué un rumor ajeno puede durar más que su desmentido. Según contratos registrados en la Plataforma Nacional de Transparencia, el Poder Ejecutivo estatal destinó 405 millones de pesos a comunicación social en 2022 y 406 millones en 2023, repartidos ese último año en 277 contratos, cerca de 1.5 millones por contrato en promedio. Para 2024, el informe de Artículo 19 y Política Colectiva registra 458.4 millones ejercidos frente a 274.3 millones aprobados por la Legislatura, un sobregasto de 67.1 por ciento.
Sumados, los tres ejercicios rondan 1,269 millones. Existen recuentos menores para 2023, uno de 292.1 millones elaborado con la misma plataforma, y aun con esa cifra el total supera los mil millones. El informe de 2024 precisa que 33.8 por ciento del gasto, unos 159.3 millones, se concentró en once proveedores, y que el estado dedicó a publicidad el 0.7 por ciento de su presupuesto: 193.56 pesos por habitante.
Esos datos tienen dos límites que el análisis no puede saltarse. Querétaro está entre los estados que publican la mayoría de sus contratos, según el mismo informe, de modo que la cifra se conoce porque el gobierno la transparentó. Y ningún documento público prueba que un peso de esa pauta haya pagado la difusión de la foto del jueves. Lo que los contratos sí muestran es una dependencia: cuando un tercio del gasto cae en once proveedores, cada medio sabe a qué distancia está del presupuesto y cuánto le cuesta incomodar a quien lo asigna. Artículo 19 describe ese mecanismo en su informe nacional como riesgo de censura indirecta, que premia las coberturas afines y castiga la crítica.
Quien fue regidor, como yo, sabe que la partida de comunicación social se vota como una línea del presupuesto y se ejerce después en cientos de contratos que el cabildo casi nunca vuelve a revisar. A ese circuito lo llamo amplificación sin firma: nadie responde por el rumor, pero la infraestructura que podría repetirlo vive de una partida con nombre y apellido.
La repetición convierte la sospecha en recuerdo
La guerra psicológica, entendida como el intento de alterar la percepción y la cohesión del adversario sin enfrentarlo de frente, rara vez necesita mentiras nuevas. En Pensar rápido, pensar despacio, Daniel Kahneman llamó facilidad cognitiva a la sensación de que algo es cierto porque se procesa sin esfuerzo, y mostró que la repetición es la manera más barata de producirla: lo familiar se confunde con lo verdadero. En San Juan del Río, el indicador observable es la distancia entre dos tipos de texto. De un lado, los trascendidos que anticipan la salida de Inzunza; del otro, una resolución de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena que la confirme. Hasta este viernes 30 de octubre circulan los primeros y no se ha publicado la segunda. El límite de esa lectura es claro: la facilidad cognitiva explica por qué un rumor se instala; quién lo empuja es otra pregunta.
Robert Entman ayuda a ver el segundo paso. En su modelo de activación en cascada, un encuadre baja de las élites a los medios y de ahí al público, y en cada nivel gana o pierde fuerza según el interés de quien lo transmite. Aquí, la imagen bajó de dos dirigentes de la coalición que gobierna el país; cuánto dure en Querétaro depende de cuántos eslabones encuentren rentable repetirla. Ahí pesa la pauta estatal, y ahí termina lo que se puede afirmar con los datos disponibles.
Nadie responde por el rumor, pero la infraestructura que podría repetirlo vive de una partida con nombre y apellido.
El punto ciego está del lado de quien se siente agredido. El güero Inzunza calculó a principios de octubre entre 12 y 13 aspirantes de Morena en el municipio y dijo confiar en la Comisión Nacional de Elecciones; Santiago Nieto sostiene que serán los sanjuanenses, mediante encuestas, quienes definan el perfil. Los aspirantes hablan de definiciones en noviembre, pero el método de esa encuesta para San Juan del Río no aparece en ningún documento público. Mientras ese método no se publique, cada foto tomada en la Ciudad de México funciona como resultado provisional, y ese vacío lo llena quien tiene más altavoces en el estado.
Hungría enseña el límite de la unidad
En Hungría, la Comisión Europea documentó en sus informes sobre el Estado de derecho que la publicidad estatal se concentraba en medios cercanos al gobierno de Viktor Orbán. En abril de 2022, seis partidos de oposición compitieron en una sola alianza y aun así Fidesz obtuvo 54 por ciento del voto de lista frente a 34 por ciento de sus rivales, según la Oficina Electoral Nacional húngara. El mecanismo se parece al que asoma en Querétaro: un gobierno con pauta concentrada puede limitarse a mantener a la vista las fisuras del adversario. La diferencia impide la equivalencia. Fidesz controlaba el gobierno nacional, mientras en México la Cuarta Transformación gobierna la federación y administra la pauta más grande del país, así que la ventaja del PAN existe solo a escala estatal.
En San Juan del Río, la disputa se resolverá con una encuesta o con un acuerdo entre dirigencias, y cualquiera de las dos salidas puede sostenerse si se documenta. Lo que ninguna encuesta corrige es la asimetría entre una coalición que comunica sus decisiones con fotos y un gobierno estatal que comunica con 458 millones de pesos al año. La primera pone el agua en la cafetera; el segundo regula la flama. Si la resolución de Morena tarda en publicarse, cada semana sin documento sumaría otra foto y otro trascendido, y el desgaste correría sin que Acción Nacional tuviera que firmar un solo contrato nuevo.
El PAN necesita inventar la división de sus rivales: le basta con que decidan en fotos lo que no firman en actas.
Correo:



