viernes, 25 de septiembre de 2026

El divorcio que ni Morena ni el PT pueden pagar

 La mesa técnica del 24 de septiembre movió la disputa de los nombres al método. Querétaro muestra cómo luce el acuerdo cuando cada parte cubre su objetivo.

Desde el búnker estratégico de Querétaro


MIRADA CRÍTICA

Inteligencia Política · Narrativa · Poder

Por Raúl Reyes Gálvez es un consultor, estratega y analista político que interpreta la realidad desde la narrativa, el poder y la comunicación


“El poder de constreñir a un adversario puede depender del poder de atarse a uno mismo”. Thomas C. Schelling, La estrategia del conflicto (1960)



Son las cinco y, antes de encender la hornilla, las dos mitades de la Bialetti se enroscan sobre un empaque de hule que sella la caldera con el depósito del café. Un giro de más deforma el hule y la cafetera fugará la próxima vez; uno de menos deja escapar el vapor por la rosca y el café nunca sube. Este jueves 24 de septiembre, Ariadna Montiel, presidenta de Morena, y Alberto Anaya, dirigente del Partido del Trabajo (PT), se sentaron a calibrar un empaque parecido: instalaron una mesa técnica de encuestas tras una semana de reclamos por el reparto de diez coordinaciones estatales, la figura que antecede a la candidatura a gobernador en 2027. La pregunta es cuánto puede apretar cada uno sin romper lo que los mantiene unidos, y Querétaro ofrece la respuesta más limpia.


Trescientas trece curules no alcanzan

En San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados, está la primera pieza de la negociación. En la asignación que hizo el Instituto Nacional Electoral (INE) en agosto de 2024, Morena recibió 236 curules, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) 77 y el PT 51. Morena y el Verde suman 313, y la mayoría calificada, las dos terceras partes que exige cualquier reforma a la Constitución, pide 334. Sin los petistas, la agenda constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum queda a 21 votos de distancia.

La dependencia corre en ambos sentidos. El PT obtuvo en 2024 una votación propia de un solo dígito para diputaciones federales y aun así llegó a 51 escaños, más de una de cada diez curules, porque buena parte de sus triunfos de distrito se ganaron con candidaturas compartidas dentro de la coalición. Si compite solo, el partido de Anaya arriesga la fuente misma de su peso legislativo. Ese equilibrio tiene nombre: divorcio incosteable, una separación que ninguna de las dos partes puede pagar sin perder lo que la hace fuerte.

Bruce Bueno de Mesquita llama coalición ganadora al grupo mínimo de apoyos cuya lealtad un liderazgo necesita para conservar el poder, y sostiene que esa lealtad se paga con cargos y favores dirigidos a sus miembros. Las 51 curules convierten al PT en integrante de esa coalición, no en invitado. Ricardo Monreal, uno de los operadores legislativos de Morena, dijo no creer que sin el PT se pierdan doce gubernaturas; la frase tasa al aliado en los estados muy por debajo de lo que vale en la Cámara. El límite del marco es visible: Bueno de Mesquita estudió gobernantes frente a su base, y las cifras de 2024 pueden haber cambiado por diputados que mudaron de bancada, dato que este texto no actualiza.


El PT cobra en método

A mitad de semana se precipitó la crisis. La Comisión Ejecutiva Nacional del PT difundió un comunicado donde afirma que las encuestas levantadas hasta ahora son «estrictamente de Morena» y que la segunda medición con perfiles petistas y verdes, pactada en junio, nunca se realizó. Reginaldo Sandoval, coordinador de los diputados del PT, advirtió que el partido podría competir por separado en algunas entidades. Montiel sostuvo la versión contraria: que los aliados sí fueron incluidos y que no habría nuevas encuestas.

Un divorcio incosteable es una separación que ninguna de las dos partes puede pagar sin perder lo que la hace fuerte.

El acuerdo del jueves cambió de moneda. Según fuentes de ambos partidos citadas por La Jornada el 25 de septiembre, los ganadores de las mediciones de Morena se medirán en un segundo ejercicio con quienes designe el PT, y Morena aceptó la mesa técnica que su aliado exigía. Milenio constató que el PT busca esa segunda medición en tres plazas: Zacatecas con Geovanna Bañuelos, Baja California con Montserrat Caballero y Guerrero con Victoriano Wences.

Thomas Schelling, el economista que convirtió la negociación en objeto de estudio riguroso, observó que una parte gana fuerza cuando se ata a un compromiso del que no puede retroceder. Morena se ató a sus diez nombramientos ante cámaras en el World Trade Center y ante militancias estatales; el PT se ató a un comunicado público con una lista de incumplimientos. Cuando ambos lados quedan amarrados, el margen de acuerdo se desplaza hacia lo que ninguno ha comprometido todavía, que en este caso era el procedimiento futuro. Eso describe lo que pactó la mesa: el PT cobra en método lo que no cobró en candidaturas, y Morena conserva sus nombres a cambio de compartir la regla. El límite de la lectura es documental, porque el acuerdo descrito por La Jornada proviene de fuentes sin nombre y ninguna dirigencia lo ha publicado por escrito.


Querétaro, el contrato que sí se cumplió

Morena designó a Santiago Nieto, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el 26 de agosto. Milenio registra que el PT acompañó tres nombramientos de los diez: Imelda Castro en Sinaloa, Gino Segura en Quintana Roo y Nieto en Querétaro. Valeria Flores, comisionada nacional del PT en el estado, declaró a Plaza de Armas que su partido quiso respaldar las aspiraciones de Nieto y resumió el desenlace con una palabra: «lo decretamos».

El PT cobra en método lo que no cobró en candidaturas, y Morena conserva sus nombres a cambio de compartir la regla.

Querétaro muestra la negociación cuando cada parte cubre su objetivo. Morena necesita unidad en un estado gobernado por el Partido Acción Nacional (PAN), donde la coalición compite desde abajo; el PT necesita presencia local, y el mismo medio atribuye a Flores la recuperación del registro petista en Querétaro. El PT no disputó la cabeza de la fórmula, Morena no tuvo que imponerla y ambos llegaron a la foto de unidad sin reclamo público.

Esa coincidencia no prueba causalidad. Querétaro renovará el 6 de junio de 2027 gubernatura, 25 diputaciones locales y 18 ayuntamientos, y el precio del PT puede cobrarse más adelante en alcaldías o distritos, terreno que ninguna de las partes ha hecho público. El PAN, en tanto, anunció el 1 de junio que su coordinador se conocería el 31 de agosto; la fecha pasó sin nombre y el partido medirá a Felifer Macías, Luis Nava y Agustín Dorantes a finales de septiembre, de modo que la oposición llega con su propia negociación interna abierta.


Tres plazas en disputa y siete por repartir

Quedan Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala, y la convocatoria permite definirlos hasta el 31 de diciembre de 2026. En Nuevo León compiten siete perfiles registrados que incluyen cuadros petistas y verdes, y en San Luis Potosí gobierna el propio PVEM. Benjamín Robles, comisionado del PT, pidió el 21 de septiembre una encuestadora espejo para esas siete definiciones, lo que convierte cada una en prueba del nuevo método.

Para medir si la negociación dejó fuertes a ambos hay un indicador concreto. Si en Zacatecas, Baja California o Guerrero la segunda medición se levanta con casas acordadas y sus resultados se publican, el PT habrá cobrado en regla. Diciembre marca el plazo, y una mesa sin mediciones levantadas para entonces habrá servido sobre todo para bajar la voz del reclamo. Montiel prometió el 22 de septiembre transparentar las encuestas al concluir las diecisiete presentaciones, y esa publicación permitirá contrastar lo pactado con lo levantado.

El empaque de la Bialetti aguanta mientras las dos mitades giran con la misma fuerza. Morena y el PT empezarán a pagar su divorcio incosteable el día en que uno apriete la rosca para quedarse con todo el café.


raulreyesgalvez@miradacritica.info



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