jueves, 12 de diciembre de 2024

2025: El efecto Trump y los desafíos del tipo de cambio

 “En un mundo de aranceles, migración y mercados especulativos, el peso mexicano libra su batalla más desafiante: ¿quién ganará el pulso económico de 2025?”







El tipo de cambio es una de las principales barómetros de la estabilidad económica y financiera de México. En 2025, su evolución estará marcada por una combinación de factores externos, como las políticas proteccionistas de Donald Trump, y vulnerabilidades internas, como la debilidad económica y los riesgos políticos. A medida que los mercados se preparan para un año de alta volatilidad, es crucial entender las dinámicas especulativas y los escenarios proyectados, así como el impacto potencial de eventos clave en el comportamiento del peso frente al dólar.


La especulación como motor del tipo de cambio


En 2024, cerca del 80% de las operaciones con el peso mexicano estuvieron dominadas por intereses especulativos, lo que convirtió a la moneda en un activo altamente vulnerable a las fluctuaciones del mercado. Según el análisis de Banco Base (2024), la depreciación del peso, que alcanzó el 12.86% en el año, estuvo influenciada en un 70% por la disminución de las posturas especulativas a favor de la divisa.


La correlación negativa (-0.91) entre estas posturas y la apreciación del peso refleja cómo las expectativas de los inversionistas internacionales desempeñaron un papel central en la dinámica cambiaria. Este fenómeno se ve exacerbado por factores externos como las tensiones geopolíticas y las políticas proteccionistas en Estados Unidos, elementos que podrían amplificarse en 2025 si Donald Trump cumple con sus amenazas de renegociar el T-MEC, imponer aranceles y endurecer su postura migratoria.


El efecto Trump: proteccionismo y volatilidad


Las políticas de Donald Trump, conocidas como Trumpenomics, han sido una fuente constante de incertidumbre para México. En 2025, el proteccionismo económico del expresidente estadounidense podría generar fuertes presiones sobre el tipo de cambio, especialmente si se materializan amenazas como la imposición de aranceles o una revisión hostil del T-MEC.


Según CaixaBank Research (2024), el impacto de estas políticas en monedas emergentes como el peso puede ser significativo, ya que incrementan la aversión al riesgo y reducen los flujos de inversión extranjera directa. En un escenario adverso, el tipo de cambio podría promediar 21.00 pesos por dólar, con picos de hasta 23.00 pesos en momentos de mayor tensión comercial o política. Este nivel no solo encarecería las importaciones, sino que también limitaría la competitividad de las exportaciones mexicanas, afectando sectores clave como el automotriz y el agrícola.


Migración y remesas: un pilar en riesgo


Otro frente crítico es la migración. Las políticas de deportación masiva de Donald Trump podrían impactar severamente el flujo de remesas, que en 2024 alcanzaron niveles récord y se consolidaron como una de las principales fuentes de divisas para México. Como advierte El Economista (2024), una reducción en las remesas no solo afectaría al consumo interno, sino que también limitaría la capacidad del país para equilibrar su balanza de pagos.


Las remesas han sido un pilar crucial para las economías de los hogares en México, especialmente en zonas rurales. La disminución de este flujo incrementaría la percepción de riesgo entre los inversionistas extranjeros, debilitando aún más al peso frente al dólar y exacerbando las tensiones financieras internas.


Perspectivas económicas internas: una base débil


En el ámbito doméstico, México enfrenta un panorama económico complicado en 2025, con un crecimiento proyectado de apenas el 0.8% y una inflación estimada del 4.1%. Esta debilidad estructural limita la capacidad del país para resistir shocks externos y genera un terreno fértil para la especulación en contra del peso.


El Banco de México (Banxico) se enfrenta a un dilema político-monetario. Mientras que un recorte en las tasas de interés podría estimular la economía, también podría reducir el diferencial con las tasas de Estados Unidos y Japón, desincentivando la inversión en pesos. Según El Financiero (2024), Banxico planea recortar su tasa a 8.50% para finales del año, mientras que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón mantendrán políticas que podrían erosionar aún más la competitividad del peso.


Además, la posibilidad de un recorte en la calificación crediticia de México representa un riesgo latente que podría intensificar la presión sobre el tipo de cambio, reduciendo la confianza de los inversionistas internacionales.


El entorno global: incertidumbre persistente


A nivel global, los riesgos incluyen la desaceleración económica en China y los conflictos geopolíticos en Europa y Medio Oriente. Estos factores incrementan la preferencia de los inversionistas por activos refugio, como el dólar, en detrimento de monedas emergentes como el peso.


En Estados Unidos, problemas fiscales relacionados con el techo de la deuda y posibles cierres parciales del gobierno también podrían generar volatilidad en los mercados financieros, afectando indirectamente al peso. Como señala CaixaBank Research (2024), el peso mexicano es especialmente sensible a este tipo de eventos, lo que amplifica la necesidad de políticas internas sólidas para mitigar estos efectos.


Escenarios proyectados para 2025


El análisis de Banco Base (2024) plantea tres posibles escenarios para el tipo de cambio en 2025:

1. Escenario central: Con un promedio de 19.50 pesos por dólar, este escenario supone estabilidad relativa gracias a un amplio diferencial de tasas de interés y la ausencia de tensiones políticas o comerciales significativas.

2. Escenario adverso: En caso de materializarse el efecto Trump, el tipo de cambio podría alcanzar un promedio de 21.00 pesos por dólar, con máximos de 23.00 pesos, reflejando los impactos de aranceles, deportaciones masivas y una economía mexicana debilitada.

3. Escenario optimista: Un tipo de cambio promedio de 18.70 pesos por dólar, con niveles mínimos de 18.50, sería posible bajo condiciones de mayor integración comercial entre México y Estados Unidos y un entorno global más estable.


Conclusión


El tipo de cambio en 2025 estará marcado por la interacción de factores externos e internos. Las políticas de Donald Trump, combinadas con una economía mexicana débil y un entorno global incierto, presentan un panorama de alta volatilidad para el peso mexicano.


Como destacan CaixaBank Research (2024) y El Economista (2024), la implementación de políticas proteccionistas y nacionalistas tiene efectos desproporcionados en mercados emergentes como México, donde las vulnerabilidades estructurales amplifican los riesgos. Ante este escenario, es fundamental que México fortalezca sus fundamentos macroeconómicos, diversifique sus relaciones comerciales y mantenga políticas monetarias prudentes para mitigar los impactos de la especulación y los shocks externos.


Referencias


Banco Base. (2024). Perspectiva del tipo de cambio, 2025. Monterrey, México.


CaixaBank Research. (2024). Cuidado con lo que deseas (y con la economía de tu vecino): Trump y el dólar. Recuperado de https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/mercados-financieros/cuidado-lo-deseas-y-economia-tu-vecino-trump-y-dolar?index.


El Economista. (2024). Trumpenomics y su impacto en México: tasas, inflación y retorno de migrantes. Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/amp/economia/trumpenomics-y-impacto-mexico-tasas-inflacion-y-retorno-migrantes-20241208-737426.html.


El Financiero. (2024). Los diez principales pronósticos de la economía de México para el 2025. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/ernesto-o-farrill-santoscoy/2024/12/09/los-diez-principales-pronosticos-de-la-economia-de-mexico-para-el-2025/.


martes, 10 de diciembre de 2024

Juegos de Poder en la Prohibición de los Vapeadores

“La prohibición de los vapeadores en México es un jaque al mercado negro, pero, ¿quién cuidará al peón en este juego de poder?”






La reciente aprobación de reformas constitucionales en México para prohibir los vapeadores y dispositivos electrónicos análogos es un ejemplo contundente del ajedrez político que define las narrativas legislativas en el país. A primera vista, estas medidas parecen atender preocupaciones legítimas de salud pública y ambiental; sin embargo, un análisis más profundo revela las tensiones entre los intereses legislativos, los impactos prácticos de estas decisiones y los riesgos asociados con su implementación.


Una narrativa construida sobre la salud pública


El eje central de la reforma se fundamenta en los daños comprobados que los vapeadores generan en la salud. Estudios recientes han demostrado que el uso de estos dispositivos está vinculado a enfermedades pulmonares graves, como fibrosis y cáncer (National Cancer Institute, 2019). Además, la nicotina contenida en los líquidos de vapeo perpetúa la adicción y afecta especialmente a los jóvenes, un segmento particularmente vulnerable (Centro Médico ABC, 2024).


Los defensores de la prohibición, encabezados por legisladores de Morena, PT y PVEM, enfatizaron en el pleno la necesidad de proteger a las futuras generaciones. La diputada Margarita García, por ejemplo, destacó que esta medida es un paso crucial para evitar miles de casos de afecciones pulmonares y muertes prematuras entre jóvenes. Esta postura conecta con el espíritu de justicia social que ha caracterizado las políticas de la Cuarta Transformación.


No obstante, los detractores, como la diputada de Movimiento Ciudadano Gloria Elizabeth Núñez, cuestionaron la efectividad de una prohibición total, argumentando que las regulaciones actuales ya han empujado el comercio de estos dispositivos al mercado negro. Según Núñez, este enfoque podría agravar los problemas que intenta resolver.


El impacto ambiental: un argumento subestimado


Más allá de los riesgos a la salud, los vapeadores representan un problema ecológico significativo. Sus residuos, incluyendo baterías y plásticos, se suman al creciente problema del desperdicio electrónico, liberando metales pesados que contaminan suelos y cuerpos de agua (Centro Médico ABC, 2024).


Sin embargo, la narrativa ambientalista ha ocupado un lugar secundario en el debate legislativo, opacada por las discusiones sobre salud pública y comercio. Este vacío discursivo es preocupante, dado que aborda una de las dimensiones más urgentes de la sostenibilidad.


El mercado negro: un efecto colateral anunciado


La prohibición, como herramienta legislativa, históricamente ha tenido resultados mixtos. En este caso, la regulación insuficiente de los vapeadores en México ya ha dado lugar a un mercado negro próspero. Con la nueva reforma, este fenómeno podría intensificarse, generando productos de calidad aún más cuestionable y, por ende, mayores riesgos para los consumidores.


José Cirión Lee, presidente de México y el Mundo Vapeando, advirtió que la falta de controles sobre los productos que ingresan al mercado ilegal pone en peligro la salud de los consumidores. Este argumento revela una paradoja fundamental: mientras se busca proteger a la población, la prohibición podría desencadenar efectos contrarios.


El trasfondo político de la reforma


La aprobación de esta medida también responde a un contexto político particular. Presentada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en su último paquete legislativo, la reforma refuerza su legado como defensor de las causas populares. En un escenario donde Morena busca consolidar su hegemonía rumbo a 2027, esta política se inscribe dentro de una narrativa que privilegia la protección de los más vulnerables.


Sin embargo, la oposición, liderada por el PAN y MC, ha señalado que la reforma carece de un enfoque técnico y se basa en argumentos ideológicos. Para el diputado panista Éctor Jaime Ramírez, equiparar los vapeadores con el fentanilo desvirtúa la discusión y distrae de problemas más urgentes, como el combate a las drogas sintéticas.


Reflexiones finales: hacia una regulación más integral


La prohibición de los vapeadores en México es un movimiento audaz que refleja las prioridades de una administración comprometida con la salud pública. No obstante, esta medida presenta desafíos significativos. Por un lado, existe una base científica sólida que justifica la urgencia de actuar; por otro, la falta de un marco regulatorio robusto puede socavar los objetivos de la reforma.


Para que esta política sea efectiva, es imprescindible complementar la prohibición con campañas educativas, un fortalecimiento de los controles fronterizos y una regulación más estricta de los mercados legales. Asimismo, es vital incluir en la discusión los impactos ambientales y las alternativas tecnológicas que podrían mitigar los daños asociados al uso de vapeadores.


En última instancia, esta reforma no solo es un capítulo más en la historia legislativa de México, sino un ejemplo de cómo las narrativas políticas construyen y moldean las prioridades sociales. En el tablero del poder, cada movimiento tiene consecuencias, y es el análisis crítico el que nos permite anticiparlas y enfrentarlas con claridad.


Referencia bibliográfica

Centro Médico ABC. (2024). Conoce los riesgos de utilizar vapeadores y cigarros electrónicos. Recuperado de https://centromedicoabc.com/revista-digital/conoce-los-riesgos-de-utilizar-vapeadores-y-cigarros-electronicos/

National Cancer Institute. (2019). Cigarrillos electrónicos: ¿una alternativa segura? Recuperado de https://www.cancer.gov/espanol/noticias/temas-y-relatos-blog/2019/cigarrillos-electronicos-remplazo-nicotina-dejar-fumar-estudio-clinico


lunes, 9 de diciembre de 2024

Una presidenta contra el machismo: el desafío de Claudia Sheinbaum frente a la violencia de género


“Sheinbaum tiene la posibilidad de convertir su presidencia en un símbolo de justicia de género y cambio estructural en México.”








La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México ha marcado un hito histórico en la política del país, al ser la primera mujer en ocupar este cargo. Este acontecimiento se produce en un contexto en el que la violencia de género continúa siendo una problemática persistente y profundamente arraigada en las estructuras sociales, políticas y culturales. México enfrenta altos índices de violencia contra las mujeres, desde feminicidios hasta violencias más sutiles como la económica o la psicológica. Este artículo examina el panorama actual de la violencia de género en México, el papel de la presidencia de Sheinbaum y las medidas necesarias para transformar esta realidad.


La magnitud del problema: violencia de género en cifras


En América Latina, el problema de la violencia de género es alarmante. Según un informe de Oxfam (2024), ocho de cada diez mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de sus vidas, y siete de cada diez niñas han sido víctimas de violencia antes de cumplir los 18 años. En el caso de México, las cifras son aún más perturbadoras: el país ocupa uno de los primeros lugares en feminicidios en la región, con un promedio de diez mujeres asesinadas cada día (Oxfam, 2024).


Esta violencia no se limita al ámbito físico. El Informe de la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México (2024) reporta que, durante el primer trimestre de 2024, se atendieron 4,765 casos de violencia contra las mujeres, destacando la violencia psicoemocional (96%), la económica (46.4%) y la física (45.6%). Estos datos reflejan la complejidad del problema, que requiere una respuesta integral y multidimensional.


Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha destacado que las brechas de género en todos los niveles sociales y económicos perpetúan la violencia y la desigualdad. Según el organismo, el progreso hacia la igualdad de género no es opcional, sino una necesidad urgente para garantizar sociedades más justas y sostenibles (ONU, 2024).


Las raíces estructurales de la violencia de género


La violencia contra las mujeres no es un fenómeno aislado; es el producto de estructuras históricas y culturales que han perpetuado la desigualdad de género. En este sentido, la región latinoamericana enfrenta un reto significativo, pues combina sistemas patriarcales profundamente arraigados con altos niveles de desigualdad económica y social.


El informe de Oxfam (2024) subraya que la violencia de género está íntimamente vinculada con otras formas de desigualdad, como el acceso limitado a la educación, la pobreza y las discriminaciones étnicas y raciales. Estos factores se combinan para crear un sistema de opresión múltiple que afecta desproporcionadamente a las mujeres más vulnerables, como las mujeres indígenas, afrodescendientes y aquellas que viven en situación de pobreza extrema.


El ámbito digital no está exento de estas violencias. Las mujeres también enfrentan acoso y violencia en redes sociales, un espacio que, en teoría, debería ser de expresión y libertad, pero que a menudo se convierte en una extensión de las dinámicas de opresión que viven en otros contextos (Oxfam, 2024).


Claudia Sheinbaum: una narrativa feminista en la presidencia


La elección de Claudia Sheinbaum como presidenta de México representa un cambio significativo en la narrativa política del país. Como la primera mujer en ocupar este cargo, Sheinbaum ha asumido la responsabilidad de colocar la igualdad de género y la lucha contra la violencia como prioridades en su agenda.


Uno de los pilares de su política es la campaña “¡Es tiempo de mujeres sin violencia!”, que busca visibilizar conductas machistas normalizadas y fomentar un cambio cultural. Este enfoque preventivo se complementa con la promesa de cero impunidad para los perpetradores de violencia de género. Según Sheinbaum, “la transformación de México debe ser también una transformación en la manera en que tratamos a nuestras mujeres” (citada en Oxfam, 2024).


Sin embargo, la narrativa política no basta para enfrentar un problema de esta magnitud. Es necesario que estas promesas se traduzcan en políticas públicas efectivas, con un financiamiento adecuado y mecanismos de evaluación que aseguren su implementación.


La importancia de un enfoque interseccional


Una de las críticas recurrentes a las políticas de género en México es su falta de un enfoque interseccional. Según Oxfam (2024), las políticas públicas suelen adoptar una perspectiva homogénea que no considera las múltiples formas de opresión que afectan a las mujeres en función de su raza, clase social, orientación sexual o lugar de residencia.


Por ejemplo, las mujeres indígenas enfrentan barreras adicionales para acceder a la justicia, debido a la discriminación y a la falta de servicios en sus lenguas originarias. De manera similar, las mujeres que viven en comunidades rurales enfrentan mayores dificultades para denunciar la violencia, ya sea por la ausencia de instituciones cercanas o por el estigma social asociado a romper el silencio.


Sheinbaum tiene la oportunidad de adoptar un enfoque más inclusivo que no solo aborde las desigualdades de género, sino que también tome en cuenta estas variables. Esto requerirá una coordinación efectiva entre los distintos niveles de gobierno y una participación activa de las organizaciones de la sociedad civil.


El papel de la sociedad civil y los movimientos feministas


Los movimientos feministas y las organizaciones de la sociedad civil han jugado un papel crucial en la visibilización de la violencia de género y en la exigencia de políticas públicas más efectivas. Marchas como las del 8 de marzo han evidenciado el poder de las mujeres para articular demandas colectivas y generar presión social.


En este contexto, el gobierno de Sheinbaum no puede ignorar la importancia de establecer un diálogo abierto y constructivo con estos movimientos. Más allá de las acciones gubernamentales, es necesario construir alianzas estratégicas que permitan una transformación más profunda y sostenible.


Conclusiones y perspectivas: el camino hacia una igualdad sostenible


La presidencia de Claudia Sheinbaum representa tanto un desafío como una oportunidad histórica para México. La violencia de género, como problema estructural, no puede resolverse con medidas aisladas ni con discursos simbólicos. Requiere un enfoque integral que abarque la prevención, la justicia y el cambio cultural.


Como subraya la ONU (2024), superar las brechas de género no es solo una cuestión de justicia social, sino una condición necesaria para el desarrollo sostenible. La administración de Sheinbaum tiene la responsabilidad de sentar las bases para un México más equitativo, donde las mujeres puedan vivir libres de violencia y discriminación.


En palabras de Oxfam: “No se puede erradicar la violencia sin erradicar las desigualdades que la perpetúan”. Este debe ser el principio rector de las políticas de género en los próximos años.


Referencias


Oxfam. (2024). Rompiendo moldes de la violencia y la desigualdad en Latinoamérica. Recuperado de https://lac.oxfam.org/publicaciones/rompiendo-moldes-de-la-violencia-y-la-desigualdad-de-latinoamerica


Organización de las Naciones Unidas. (2024). La ONU insta a una acción mundial inmediata para superar las importantes brechas de género. Recuperado de https://www.un.org/es/desa/la-onu-insta-una-acción-mundial-inmediata-para-superar-las-importantes-brechas-de-género


Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México. (2024). Informe Red de Información Transparencia: Enero-Marzo 2024. Recuperado de http://semujerestransparencia.cdmx.gob.mx/SPYS/PLATAFORMA/2024/INFORME_RED_DE_INFOR_TRANSPARENCIA_ENE_MAR_2024.pdf


domingo, 8 de diciembre de 2024

La pérdida del rumbo: una reflexión sobre el PAN en Querétaro




Me despierto a las cinco de la mañana, soy del club de las cinco. La casa aún está en penumbra, pero la ciudad ya empieza a mostrar signos de vida. Enciendo la cafetera italiana, ese pequeño ritual que me conecta con la reflexión diaria. Mientras el aroma del café invade la cocina, abro mi iPad y reviso las redes sociales. Uso herramientas de escucha social y analítica avanzada para intentar desentrañar ese mosaico complejo de voces y relatos. Las redes sociales son hoy una plaza pública, una caja de resonancia donde la política contemporánea se revela en tiempo real.


Esta mañana, como tantas otras, las noticias me llevan de vuelta a Querétaro. El gobierno del estado y del municipio son, otra vez, la nota. La represión ha marcado el ritmo de los últimos días: vendedoras indígenas desalojadas sin piedad, policías que actúan más como verdugos que como protectores, y un sistema que se aferra a viejas fórmulas sin comprender que el mundo ha cambiado.


Pienso en Felifer Macías, ese alcalde joven que pudo haber encarnado el renacer de un PAN cercano y humano. Pienso en Mauricio Kuri, ese gobernador que todavía tiene tiempo para cambiar el rumbo, pero parece atrapado en las inercias de un sistema que ya no funciona. Y pienso en Carlos Alcaraz, secretario de Gobierno, cuya narrativa política parece estar hecha de silencios estratégicos y palabras vacías.


En lugar de liderar desde el diálogo, Alcaraz ha optado por una estrategia reactiva, obsesionado con desviar el foco hacia los “responsables detrás de las protestas”. Esa narrativa que intenta politizar cada acto de inconformidad ha resultado contraproducente: no solo ha alejado a los ciudadanos, sino que ha consolidado la percepción de un gobierno desconectado y represor. Sus palabras carecen de empatía, de esa chispa que hace que un político pueda conectar con las emociones y las demandas legítimas del pueblo. No hay timming, no hay autocorrección, solo la repetición de un discurso que, al querer justificarlo todo, termina diciendo nada.


En tiempos de redes sociales, cada acto de represión deja una cicatriz que trasciende fronteras. El celular se ha convertido en un arma mortal contra los abusos de poder: cada video, cada transmisión en vivo, convierte las injusticias locales en imágenes globales. En minutos, los desalojos violentos y la represión policial se viralizan, proyectando a un gobierno que ya no puede esconderse detrás de los discursos oficiales. Es la imagen de un sistema insensible, de un gobierno inhumano que parece más preocupado por controlar que por gobernar.


Mientras me sirvo el segundo café, me pregunto si mis amigos panistas no ven lo que es tan evidente para quienes estamos fuera. Les han robado su partido. No fue de golpe, sino poco a poco, en decisiones aparentemente pequeñas que terminaron alejándolos de la gente. Y esa desconexión duele, porque sé que muchos de ellos todavía creen en el proyecto, todavía quieren recuperar esa esencia.


El PAN que conocimos –ese partido que en otro tiempo representó la lucha por la democracia y la dignidad– parece hoy un cascarón vacío. Lo que queda son gestos autoritarios y un alejamiento inquietante de los valores que alguna vez lo definieron. ¿Dónde quedó ese PAN que era capaz de tender puentes y escuchar? ¿En qué momento se transformó en una maquinaria que prioriza el control y la represión sobre el entendimiento?


Pero no se trata solo de nostalgia. La represión no es solo un error de cálculo, es un síntoma de algo más profundo: una crisis de gobernanza. Cuando un gobierno recurre a la fuerza para acallar voces, cuando desaloja a mujeres indígenas sin ofrecer alternativas, no solo pierde legitimidad, sino también humanidad. Y es ahí donde les cuesta reconciliar su afecto mis amigos panistas con su indignación por lo que representan hoy sus líderes.


El futuro del PAN en Querétaro está en juego. Si no corrige el rumbo, si no regresa a sus raíces de cercanía y respeto por los ciudadanos, quedará reducido a un recuerdo, a una sombra de lo que pudo haber sido. Pero este tiempo de corrección no es infinito. La política, como la vida, se mide en oportunidades, y el PAN ha desperdiciado demasiadas.


Sin embargo, la verdadera tragedia no será la caída del PAN como fuerza política; será el vacío que deje en una ciudadanía que aún busca alguien en quien confiar. Será el silencio de esas mujeres indígenas, desalojadas y humilladas, cuyas historias pasarán al olvido si no hay una respuesta clara y contundente. Será la normalización de la represión, la resignación ante un sistema que no supo adaptarse, y la traición de aquellos que alguna vez prometieron dignidad.


El PAN tiene una última oportunidad para redimirse. Pero si sigue ignorando el clamor de su gente, si se aferra a una narrativa desconectada y vacía, quedará para siempre en la memoria de Querétaro no como el partido que luchó por la democracia, sino como el que abandonó a su pueblo cuando más lo necesitaba. La pregunta no es si podrán cambiar; la pregunta es si tendrán el valor de mirar al abismo y dar el salto hacia el futuro. Porque, al final, no solo es el PAN quien está en juego. Es Querétaro. Es México. Es la esperanza de todos los que todavía creen que la política puede ser más que esto.


Apuro el último sorbo de mi café, que hoy estuvo cargado de nostalgia e indignación. Y mientras el aroma aún persiste en el aire, no puedo evitar pensar que el cambio empieza con mirar de frente lo que duele. Que quizá, solo quizá, aún hay tiempo de recuperar el rumbo.