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El ajedrez del poder en Morena: la jugada maestra de López Obrador

 


Gabriel García Márquez en su libro el Otoño del Patriarca decía: “El patriarca es como un Dios en la patria, un dios omnipotente y omnisciente que todo lo ve y todo lo sabe”.  En la arena política, la clave no está únicamente en la conquista del poder, sino en su preservación y proyección a futuro. Andrés Manuel López Obrador ha entendido esto a la perfección, diseñando un tablero de ajedrez en el que cada pieza cumple una función estratégica.


La reciente ratificación por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) del control de Andrés López Beltrán sobre el padrón de militantes de Morena no es un hecho aislado, sino un movimiento calculado dentro de una estrategia de largo plazo. Con la creación de la supersecretaría de Organización, López Beltrán no solo concentra la administración del registro de afiliados, sino también la designación de candidaturas y la coordinación de los procesos electorales, estableciendo un control sin precedentes dentro del partido oficialista.


La supersecretaría: centro de mando electoral de Morena


En política, quien domina la estructura de su partido tiene una ventaja determinante. La reciente resolución del INE otorga a López Beltrán el manejo exclusivo del padrón de Morena, lo que lo convierte en el guardián de más de dos millones de afiliados y en el arquitecto de la movilización electoral del partido (Instituto Nacional Electoral [INE], 2025). Pero su poder no se limita a eso: las reformas estatutarias han creado una supersecretaría que le confiere un papel determinante en la selección de candidatos y en la coordinación de las campañas, con el propósito de fortalecer el liderazgo de Claudia Sheinbaum y garantizar la continuidad del proyecto político de la Cuarta Transformación.


Esta nueva estructura concentra tres funciones clave:


1. El control del padrón: define quién es y quién no es militante de Morena.

2. La designación de candidaturas: estructura el poder interno del partido al determinar quién será postulado y quién quedará fuera.

3. La estrategia electoral: dirige las campañas desde una sola instancia, asegurando la disciplina interna y la cohesión partidista.


Este movimiento responde a una lógica descrita por Morris (2011) en Juegos de poder: los líderes que buscan la permanencia construyen mecanismos de control internos que les permitan influir en el futuro del partido incluso cuando han dejado el poder formal. López Obrador ha diseñado una maquinaria en la que Morena se convierte en el principal instrumento de continuidad de su proyecto político, garantizando un modelo de mando disciplinado y centralizado.


Sheinbaum y López Beltrán: un equilibrio estratégico


Lejos de representar una pugna de poder, el fortalecimiento de López Beltrán dentro de Morena sugiere una reconfiguración de fuerzas que fortalece el liderazgo de Sheinbaum. El nuevo esquema no solo blinda al partido contra intentos externos de cooptación, sino que también refuerza la cohesión interna del lopezobradorismo mediante un modelo de control dual: López Beltrán como operador electoral y Sheinbaum como la figura presidencial legítima.


La creación de la supersecretaría responde a esta lógica. López Beltrán no solo supervisa la estrategia electoral, sino que también garantiza que las candidaturas sean asignadas a perfiles alineados con la 4T, reduciendo así el riesgo de fracturas internas. Esto permite a Sheinbaum consolidar su liderazgo sin los conflictos propios de la competencia entre facciones dentro del partido.


Este modelo resuelve una paradoja fundamental en Morena: desde su origen, no ha operado como un partido tradicional, sino como un movimiento político dependiente de la figura de López Obrador (Monedero, 2019). La pregunta sobre su viabilidad sin él en la presidencia encuentra una respuesta clara en la estrategia actual: la 4T se consolida con Sheinbaum en el gobierno y López Beltrán en la maquinaria electoral.


De partido-movimiento a hegemonía política


Con esta nueva estructura, Morena transita de ser un partido-movimiento a consolidarse como una organización hegemónica con una disciplina interna más estricta. La combinación de un liderazgo presidencial fuerte con una estructura partidaria bien organizada replica modelos de éxito en otros países donde los partidos oficialistas han logrado mantenerse en el poder durante largos periodos.


Sin embargo, esta estrategia también enfrenta desafíos. La concentración de poder en una sola instancia puede generar tensiones internas, especialmente entre los grupos que quedaron al margen del nuevo diseño del partido. La tarea de Sheinbaum y López Beltrán será evitar que Morena se burocratice o que sus mecanismos de control interno terminen sofocando la participación y la pluralidad.


La jugada maestra


En el ajedrez político, los jugadores más hábiles piensan varias jugadas adelante. López Obrador ha movido sus piezas con precisión: consolidó a Sheinbaum en la presidencia, blindó la estructura partidaria con López Beltrán, pulverizó a la oposición  y diseñó un paquete de cambios a la constitución que garantiza la permanencia de Morena como la principal fuerza política en México.


El verdadero reto será mantener el equilibrio. Como en el ajedrez, la partida nunca termina.


Referencias


García Márquez, G. (1975). El Otoño Del Patriarca. Editorial Diana.


El INE ratifica el superpoder de Andrés López Beltrán dentro de Morena. (2024, 28 de noviembre). *El País*. https://elpais.com/mexico/2024-11-28/el-ine-ratifica-el-superpoder-de-andres-lopez-beltran-dentro-de-morena.html?outputType=amp


Morris, D. (2011). Juegos de poder: Ganar o perder: Cómo juegan la partida los grandes líderes políticos. Editorial Ateneo.



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