Amanece en Quer茅taro con el cielo gris y el caf茅 sin az煤car sobre la mesa, ese que revela la verdad sin endulzarla. El PAN, desacostumbrado desde hace a帽os a la democracia interna, enfrenta una paradoja: tantos precandidatos podr铆an parecer pluralidad, pero huelen m谩s a desorden que a renovaci贸n. En el viejo lenguaje del poder azul, la multiplicidad no es apertura, sino anarqu铆a con corbata. Pancho Dom铆nguez, el general que no suelta el mando, aprovech贸 el informe de Felifer Mac铆as para lanzar su advertencia: “El m谩s panista de todos es Nava.” No fue halago, fue l铆nea. En los c贸digos del panismo queretano signific贸 “los de mi linaje mandan”. Pero los tiempos cambiaron, y la ciudadan铆a exige un cambio.
El segundo sorbo sabe a negaci贸n. El PAN a煤n no digiere la derrota del 2024. Perdieron la Legislatura, perdieron narrativa y, sobre todo, perdieron rumbo. Sin hoja de ruta, la c煤pula camina entre los escombros del orgullo. Felifer, que so帽贸 con ser rostro nuevo, repite frases de obediencia: “Mi futuro pol铆tico se lo debo al gobernador.” Suena a respeto, pero huele a subordinaci贸n. La pol铆tica no perdona la falta de car谩cter, y menos en un contexto donde el pueblo busca l铆deres que piensen, no voceros que repitan. Esa postura de lealtad mal entendida convirti贸 al PAN en un partido antidemocr谩tico: donde la democracia no decide, se designa, y donde el dedo sustituye al voto.
El tercer trago llega con aroma a poder familiar. Tania Palacios Kuri, sobrina del gobernador Mauricio Kuri y del priista hist贸rico ex gobernador priista Mariano Palacios Alcocer, levant贸 la mano y declar贸: “Ya le toca a una mujer.” Tiene raz贸n, pero su apellido la delata como s铆mbolo natural del PRIAN. En su figura se cruzan los dos linajes que durante d茅cadas se disputaron el poder queretano: el azul empresarial y el tricolor institucional. Su sola presencia encarna la fusi贸n de ambos mundos —ese matrimonio de conveniencia entre el pragmatismo panista y el viejo corporativismo priista—. Tania no representa ruptura, sino s铆ntesis. Y, sin querer, revela la verdadera naturaleza del panismo actual: un h铆brido que ya no sabe distinguir entre convicci贸n y conveniencia.
El cuarto trago deja un sabor a desgaste. Luis Bernardo Nava, respaldado por Pancho Dom铆nguez, intenta recuperar el aura del panismo, ese panismo triunfador que alguna vez represent贸 disciplina, eficiencia y orden. En su narrativa hay m茅todo, pero no emoci贸n. Gobern贸 con precisi贸n, pero sin alma. Y Quer茅taro, que alguna vez aplaudi贸 la eficacia azul, ahora pide cercan铆a, empat铆a y liderazgo humano. La medida de fuerzas entre Nava, Felifer y Tania se ha convertido en una guerra interna donde cada movimiento debilita al partido. Si esa batalla no se maneja con cirug铆a pol铆tica, podr铆a marcar el fin de la hegemon铆a azul. Porque los partidos no caen por derrotas externas, sino por fracturas internas.
El 煤ltimo sorbo es amargo y l煤cido. En la mesa larga del poder, Pancho brinda por su linaje, Kuri por su control, Nava por su oportunidad, Felifer por su obediencia y Tania por su turno. Todos sonr铆en, pero ninguno escucha el sonido de la lluvia golpeando los ventanales del Palacio: la tormenta ciudadana que se aproxima. Afuera, el pueblo observa c贸mo los viejos l铆deres discuten la herencia de un reino que ya no gobiernan. Lo que el agua se llev贸 no fueron obras, sino certezas. El PAN, que alguna vez fue sin贸nimo de estabilidad, hoy es met谩fora de desgaste.
☕️ Moraleja pol铆tica:
Sun Tzu advert铆a que “cuando el ej茅rcito pelea consigo mismo, el enemigo ya gan贸.” Y Maquiavelo lo habr铆a susurrado al o铆do azul: “El poder que no se renueva, se pudre.”
El PAN queretano enfrenta su mayor prueba: sobrevivir a su propio linaje. Porque la hegemon铆a no muere en las urnas, sino en los caf茅s donde la herencia pesa m谩s que las ideas.
Y este, Quer茅taro, ya huele a otro amanecer pol铆tico.
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