Despierto con ese aroma denso del café que anuncia tormenta. La cafetera italiana silba como si presintiera que algo se mueve en el aire político de Querétaro. Mientras la primera gota negra cae, pienso que el plebiscito sobre el teleférico no es solo una consulta de movilidad: es una sacudida simbólica al poder. Subirá y bajará como las góndolas que promete, pero lo que realmente se mueve no son los cables, sino las estructuras. Por primera vez, el ciudadano deja de mirar el espectáculo desde la grada y se atreve a tocar el escenario. El IEEQ, al aprobar esta consulta, no solo abrió una urna: abrió una grieta. Y de esas grietas, a veces, brotan revoluciones silenciosas.
El aroma del café me recuerda que toda buena infusión necesita equilibrio: agua, fuego y paciencia. Lo mismo ocurre con la democracia. Detrás de una pregunta aparentemente técnica —“¿Está usted de acuerdo con que el Ayuntamiento realice las gestiones para instalar un teleférico?”— se oculta un desafío emocional. El PAN, acostumbrado a gobernar desde la Corregidora sin pedir permiso, tendrá que compartir la cafetera con la ciudadanía. Y eso duele. Porque el poder, cuando lleva mucho tiempo solo en la cocina, se vuelve intolerante a otras manos. El plebiscito, más que un ejercicio participativo, es una terapia colectiva de desintoxicación democrática.
Mientras revuelvo el café, pienso en la calle: en Menchaca, en San José el Alto, en las colonias donde Morena y Movimiento Ciudadano ya hacen campaña sin decirlo. Allí, la política se huele distinto. El plebiscito se transformará en un ensayo general rumbo a 2027: una competencia de músculo, de relato y de calle. Morena usará el “No” para desgastar al gobierno; MC deberá buscar el “No” como bandera de futuro. El PAN, atrapado en su propio discurso de modernidad, enfrentará una ciudadanía que no se conforma con renders ni conferencias: quiere participar, preguntar, exigir. La verdadera obra no se construye con concreto, sino con confianza, y esa —en Querétaro— está agrietada.
El segundo sorbo me sabe amargo, como todo café cuando revela la verdad. El teleférico no solo conecta barrios: conecta clases, miradas, resentimientos y esperanzas. Une, o intenta unir, el Querétaro de los cafés boutique con el Querétaro que camina cerros para alcanzar el camión. Pero el peligro está en que el teleférico se convierta en símbolo de una modernidad que excluye. Porque si la consulta fracasa en su comunicación, si el gobierno no explica ni escucha, el proyecto puede caer antes de subir. Los fantasmas del 5 de Febrero y del Batán siguen ahí, recordando que cada obra impuesta sin diálogo se convierte en un monumento a la desconfianza.
El plebiscito será, en gran medida, una métrica del poder de movilización del regidor Fernando Avse Fernández, radical en sus posicionamientos contra la administración. Su ejército digital, disciplinado y estridente, prepara una ciberbatalla por el “No al teleférico”, dispuesto a enfrentar al equipo de Felifer, que tiene más presupuesto pero menos calle y poca escucha social. En esa arena virtual se librará una guerra simbólica entre el poder institucional y la insurgencia digital, entre la estructura y la emoción, entre los recursos y el relato.
Y cierro el café con dos reflexiones de esas que solo se entienden entre trago y trago: la primera; El fantasma del Batán, persigue al PAN. La segunda; el plebiscito no se ganará en los folletos ni en los foros, sino en la narrativa. En cómo se cuente, en quién escuche, en cómo se miren los ojos del norte y del sur de esta ciudad dividida. Si el Ayuntamiento quiere que el teleférico suba, primero debe bajar: al barrio, al diálogo, al terreno.
Moraleja política:
En la guerra del poder, como en el arte del café, no gana quien más recursos tiene, sino quien mejor conoce el fuego. Maquiavelo advertía que el príncipe que gobierna desde la altura termina sin ver al pueblo que sostiene su trono. Sun Tzu completaría la lección: “El que domina el terreno, domina la batalla.” En Querétaro, ese terreno no son los cerros ni las góndolas: es la confianza. Quien conquiste la confianza, gobernará el futuro. ☕️
No hay comentarios.:
Publicar un comentario