“Menos plurinominales, más ciudadanos: un relato de justicia democrática en el ajedrez del poder.”
Iniciamos este 2025 con una mirada crítica, analizando los juegos de poder, las estrategias apolíticas y la narrativa política en los discursos, así como la influencia de la narrativa política transmedia. En este nuevo año, nos comprometemos a desentrañar las dinámicas que definen la política contemporánea, buscando siempre una reflexión profunda sobre el rumbo de nuestra sociedad. ¡Feliz 2025! Les deseamos lo mejor en este nuevo ciclo lleno de desafíos y oportunidades.
En la política mexicana, los cambios estructurales suelen estar envueltos en narrativas poderosas que apelan al imaginario colectivo. Propuestas como la eliminación de los plurinominales no solo representan una reforma técnica del sistema electoral, sino también un golpe simbólico contra un sistema percibido como distante y corrupto. La narrativa subyacente es clara: devolverle la política al pueblo y desmantelar las estructuras que han perpetuado el poder de las élites partidistas.
Históricamente, el modelo de representación proporcional nació como un mecanismo para garantizar pluralidad y equidad en los sistemas democráticos. Sin embargo, en México, esta herramienta se ha desvirtuado. Los plurinominales, concebidos como un puente hacia la representación más justa, han devenido en un mercado político donde las cúpulas partidistas reparten posiciones entre sus aliados. En las últimas décadas, estas listas han funcionado más como un refugio para los allegados del poder que como una herramienta de inclusión ciudadana.
El contexto actual pone en evidencia esta disfunción. La creciente desconfianza hacia las instituciones y, en particular, hacia el Congreso, encuentra parte de su raíz en el abuso del modelo plurinominal. De acuerdo con el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados sólo el 36% tiene
"mucho" o "algo de confianza" en la Cámara de Diputados, y 37% para la Cámara de
Senadores; destaca en el estudio realizado por dicha institución que entre las autoridades electas, los diputados son los que menos confianza inspiran a los ciudadanos; el 60% está en desacuerdo de la forma cómo trabajan los legisladores, mientras que sólo el 20% lo aprueba. Este sentimiento de exclusión alimenta una narrativa de rechazo hacia el sistema político tradicional y posiciona propuestas como la eliminación de plurinominales como una solución anhelada.
El poder de la narrativa: Gramsci, Monedero y el “ajedrez político”
Para entender esta estrategia, es necesario recurrir al análisis de Antonio Gramsci y su concepto de hegemonía. Según Gramsci (1997), la política no solo se define en las estructuras materiales del poder, sino también en el terreno de las ideas, la cultura y los símbolos. La narrativa de “menos plurinominales” es, en esencia, un acto de hegemonía cultural: una maniobra que busca alinear las expectativas populares con una visión política que reconfigura el mapa del poder.
En esta narrativa, se encuentra también el eco de lo que Juan Carlos Monedero llama el “gobierno de las palabras”. Según Monedero (2017), el poder no reside únicamente en la capacidad de gobernar, sino en la habilidad de construir relatos que legitimen y movilicen. La eliminación de plurinominales se posiciona como un relato poderoso: una respuesta al hartazgo ciudadano y una promesa de justicia democrática.
Sin embargo, esta estrategia narrativa no está exenta de riesgos. En el “ajedrez político”, como lo describe Luis Sánchez-Moreno (2021), cada movimiento debe ser calculado en función de las reacciones del adversario. La propuesta de eliminar plurinominales podría polarizar aún más el debate político, al ser interpretada por algunos sectores como un intento de concentración de poder.
Golpe simbólico: de la hegemonía partidista a la legitimidad ciudadana
Eliminar los plurinominales no es solo una cuestión de reconfiguración técnica del Congreso, sino un golpe simbólico al sistema de cuotas partidistas. En un país donde el clientelismo político ha erosionado la legitimidad democrática, la propuesta busca construir una narrativa de justicia: menos “cuates”, más ciudadanos.
La presidenta Claudia Sheinbaum parece haber comprendido esta dinámica. Si bien la reforma electoral que enviará al Congreso incluye medidas técnicas, su fuerza radica en el relato que la acompaña: devolverle el poder a la ciudadanía. Este movimiento no solo responde al descontento popular, sino que se inserta en una estrategia de largo plazo para consolidar la hegemonía de Morena.
Según Maquiavelo (1513), el poder no se consolida únicamente por la fuerza, sino por la percepción de justicia y legitimidad. En este sentido, la narrativa de Sheinbaum conecta con las aspiraciones de un electorado que demanda cambios reales. La eliminación de plurinominales no solo apela al ahorro presupuestal, sino que busca proyectar un mensaje claro: la política debe reflejar la voluntad popular, no los intereses de las élites.
El desafío de transformar el relato en acción
No obstante, la narrativa por sí sola no basta. Como señala Pablo Iglesias en Ganar o morir (2019), las promesas políticas deben ser respaldadas por acciones tangibles para mantener la legitimidad. Si esta reforma se aprueba, el reto será garantizar que el Congreso se transforme en un espacio verdaderamente representativo, donde las decisiones se tomen en función de las necesidades ciudadanas y no de intereses partidistas.
La narrativa de “menos diputados, más ciudadanos” tiene un potencial movilizador, pero también plantea preguntas críticas: ¿cómo evitar que esta reforma sea vista como una estrategia para concentrar poder? ¿Cómo garantizar que la eliminación de plurinominales no erosione la pluralidad democrática?
Conclusión: Un nuevo relato para una nueva política
En la política, como en el ajedrez, cada movimiento define el rumbo del juego. La eliminación de los plurinominales es una jugada audaz que busca reescribir las reglas del tablero político mexicano. Más allá de sus implicaciones técnicas, esta propuesta tiene el poder de redefinir la relación entre ciudadanía e instituciones, abriendo un camino hacia una política más legítima y cercana.
Porque, al final, el verdadero poder de la narrativa no reside solo en lo que dice, sino en cómo transforma la realidad que describe.
Referencias
Gramsci, A. (1997). Cuadernos de la cárcel. Editores Siglo XXI.
Iglesias, P. (2019). Ganar o morir: Lecciones políticas en Juego de Tronos. Akal.
Maquiavelo, N. (1513). El príncipe.
Monedero, J. C. (2014). El gobierno de las palabras: Política para tiempos de confusión. FCE.
Sánchez-Moreno, L. (2021). El juego de las sombras: La estrategia en el ajedrez político. Editorial Trotta.

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