martes, 22 de octubre de 2024

El desacato y las falacias de Sarmiento

 



“El verdadero desacato es ignorar la voluntad del pueblo.“

El 21 de octubre, Sergio Sarmiento publicó una columna en Reforma, donde acusa a la presidenta Claudia Sheinbaum de desacato por no cumplir con una orden judicial para retirar la reforma judicial del Diario Oficial de la Federación. A lo largo de su texto, Sarmiento sostiene que esta decisión equivale a un golpe de Estado, planteando una narrativa que, además de inexacta, está plagada de falacias jurídicas que merecen ser desmontadas.

Sarmiento basa su crítica en que Sheinbaum, al no acatar el mandato judicial, estaría violando el Estado de derecho, erigiéndose como una especie de "juez máximo". Sin embargo, este argumento ignora elementos fundamentales de la legalidad en México. La reforma judicial a la que hace referencia fue aprobada a través de un mandato legislativo democrático, un proceso plenamente legítimo que no puede ser revertido por la decisión de un solo juez. Es más, el juicio de amparo en este contexto no solo es improcedente en términos constitucionales, sino que también pasa por alto el principio de soberanía popular que respalda las reformas impulsadas en el marco de la Cuarta Transformación.

Es importante recordar que el poder constituyente no solo crea la Constitución, sino que también establece un órgano encargado de reformarla. Este órgano reformador tiene una capacidad de configuración ilimitada, lo que implica que sus actos no pueden ser revisados formal o materialmente. Está compuesto por dos tercios de las cámaras del Congreso y 17 legislaturas estatales. Desde 1917, se han realizado 805 modificaciones a la Constitución, lo que muestra que la política mexicana ha encontrado en este proceso un espacio legítimo para adaptarse a los tiempos. Estas reformas cuando impugnadas, son rechazadas de inmediato por su improcedencia en el juicio de amparo, lo que evidencia el consenso general sobre su legitimidad y sobre el respeto a la soberanía popular.

A raíz de esta evolución constitucional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha desarrollado una doctrina jurisprudencial que establece que el procedimiento de reformas y adiciones a la Constitución es exclusivo y soberano, por lo que no está sujeto a control jurisdiccional. Este proceso se considera extraordinario y distinto al funcionamiento ordinario de otros órganos del Estado. En otras palabras, no corresponde a un juez de distrito revertir un acto que emana directamente de la voluntad del órgano reformador. Así, los juicios de amparo presentados por la oposición no tienen fundamento sólido, ya que la Constitución otorga al órgano reformador su capacidad soberana de cambio.

Lo que Sarmiento y otros críticos pasan por alto es que el proceso de reforma constitucional está firmemente respaldado por la estructura democrática de México, construida a partir de la voluntad del pueblo, quien es el verdadero poder constituyente. Al ignorar estos principios básicos de la soberanía popular, Sarmiento cae en una narrativa que tergiversa la realidad jurídica para justificar su oposición política. La verdad es que, al tratar de frenar estas reformas, lo que realmente se busca es proteger un sistema que, hasta ahora, ha favorecido a las élites.

El poder constituyente, tal como se entiende en la tradición democrática mexicana, es ilimitado y reside en el pueblo, quien tiene la capacidad de organizar y modificar el Estado según sus necesidades. En este contexto, la Constitución es el espacio donde la política y el derecho se encuentran, y donde la soberanía popular puede ejercer su poder para transformar la organización política de la nación. La legitimidad de este proceso queda reforzada por el hecho de que la Suprema Corte reconoce que las reformas constitucionales no están sujetas a revisión judicial. Esto garantiza que el proceso de reforma sea un acto soberano, alejado de los vaivenes políticos y las tácticas de obstrucción. Por lo tanto, al pretender desacreditar este proceso a través de juicios de amparo, la oposición está luchando contra un proceso legal que tiene su raíz en la soberanía del pueblo.

La columna de Sarmiento deja entrever un miedo profundo al cambio. La crítica de Sergio Sarmiento, más que una defensa del Estado de derecho, es un intento de proteger un sistema judicial que ha favorecido históricamente a las élites. Al invocar el desacato, Sarmiento ignora la naturaleza democrática del proceso de reforma constitucional y pasa por alto que el verdadero poder reside en la soberanía del pueblo. La narrativa del "desacato" es, en el fondo, una cortina de humo para deslegitimar un proyecto de transformación que busca hacer de la justicia un derecho accesible para todos.

La narrativa de desacato, golpe de estado, populismo y dictadura que algunos sectores intentan imponer, como el caso que nos ocupa, revela la desesperación de quienes las promueven sobre la realidad política del país. Como grupo perdedor en el nuevo mapa político, recurren a estos discursos para justificar su incapacidad de ofrecer alternativas reales. Pero, lejos de convencer, solo refuerzan su distanciamiento de un México que demanda justicia, inclusión y un cambio auténtico en sus estructuras de poder.

En última instancia, el poder constituyente del pueblo sigue siendo el pilar fundamental que sostiene la legitimidad de las reformas constitucionales en México, asegurando que el Estado evolucione conforme a las necesidades democráticas de la nación.


lunes, 21 de octubre de 2024

Amparo y Estrategia: Lecciones políticas en la disputa por la democracia en México


 “¿Puede la oposición transformar el descontento en esperanza, o se resignará a ser un eco de un pasado que ya no resuena con las mayorías?“


La reciente decisión de la jueza Nancy Juárez Salas, quien otorgó un plazo de 24 horas a la presidenta Claudia Sheinbaum para eliminar la publicación de la reforma al Poder Judicial en el Diario Oficial de la Federación, desata un torrente de interrogantes sobre la naturaleza y el propósito del juicio de amparo en el contexto actual. Esta situación no solo refleja un uso estratégico del poder judicial, sino que también pone de manifiesto la carencia de una agenda política coherente en la oposición, que ha optado por utilizar herramientas legales como el amparo para intentar deslegitimar procesos democráticos.


En este contexto, es crucial resaltar que la doctrina jurisprudencial desarrollada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) establece que el procedimiento de reformas y adiciones a la Constitución no es susceptible de control jurisdiccional. La función que realiza el Congreso de la Unión, al acordar las modificaciones, y las legislaturas estatales al aprobarlas, constituyen un proceso extraordinario que no puede ser comparado con el funcionamiento ordinario de otros órganos. Este proceso, al ser exclusivo y soberano, no está sujeto a ningún tipo de control externo. En este sentido, el juicio de amparo presentado por la oposición carece de un fundamento sólido y se enfrenta a la improcedencia, dado que el propio marco legal reconoce la función del órgano reformador de la Constitución.


A través del juicio de amparo, la oposición busca construir una narrativa de desacato a las leyes, pero esta narrativa carece de sustento legal y político. En vez de ofrecer un marco legítimo para su oposición, esta estrategia se revela como un intento desesperado de desacreditar un proceso democrático en curso del que son parte. La oposición, al utilizar este recurso legal, no solo subestima el marco constitucional, sino que también ignora la voluntad de las mayorías, esas que cuentan y se contaron en el pasado proceso electoral, que han respaldado las reformas promovidas por la Cuarta Transformación.


Más preocupante aún es que esta táctica refleja un contubernio entre ciertos sectores de la oposición y jueces que parecen dispuestos a colaborar en la deslegitimación de los procesos democráticos. La manipulación del sistema judicial para fines políticos representa una grave amenaza para la estabilidad democrática del país y socava la confianza de la ciudadanía en las instituciones. La oposición, al optar por esta vía, se aleja de una verdadera construcción política que podría ofrecer alternativas al electorado.


El reto que enfrenta la oposición no es frenar las reformas, ya  son cosa aprobada y publicada, sino construir una narrativa que emocione a la ciudadanía, que cuente otras historias de esperanza. En este momento, su presencia se percibe de manera testimonial y poco propositiva emocionalmente y socialmente, lo que limita su capacidad de conectar con la población. En lugar de ofrecer soluciones concretas a los problemas que enfrenta el país, la oposición se ha limitado a ser un contrapeso, pero sin generar entusiasmo ni ilusión en la ciudadanía.


Si la oposición continúa enfocándose únicamente en el juicio de amparo y otras maniobras legales, estará condenada a un papel secundario en la política nacional, serán la “anti“ de la cuarta transformación. En lugar de ser el “anti” de la Cuarta Transformación, deben construir una narrativa propia que ofrezca respuestas a las inquietudes de la población. Lo que necesita la oposición es una narrativa que inspire y que logre emocionar, que permita vislumbrar un futuro distinto, uno que no esté definido solo por ser la oposición a un gobierno, sino por propuestas claras y viables que reflejen un verdadero compromiso con la ciudadanía.


El juicio de amparo y otras tácticas judiciales no serán suficientes para ganar terreno en una disputa que, en el fondo, es política y cultural. La oposición ha apostado por una estrategia de resistencia a que la limita a una presencia testimonial, alejada de las mayorías y de los deseos de transformación que resuenan en gran parte de la ciudadanía. Lo que realmente necesita es un proyecto con capacidad de enamorar, de emocionar, y de ofrecer nuevas historias que proporcionen salidas a los problemas actuales.


El verdadero reto está en contar otras historias. Historias que ofrezcan caminos distintos y que muestren una visión de país que también puede ser transformadora, pero desde otro enfoque. La oposición debe dejar de ser percibida únicamente como un obstáculo y empezar la narrativa como una opción real de futuro. Solo así podrán recuperar la confianza de la ciudadanía y convertirse en un actor propositivo en la construcción del país. El centro es la narrativa, ahí la cuarta transformación mantiene la hegemonía.


En conclusión, la utilización del juicio de amparo por parte de la oposición, sin una base legal sólida, no solo representa una estrategia fallida, sino que revela una falta de visión y propuestas concretas. Es hora de que la oposición entienda que, para ser un actor relevante en la política mexicana, necesita trascender el mero desacuerdo y comenzar a forjar un camino que conecte con las aspiraciones de un pueblo que anhela cambios reales. El segundo piso de la Cuarta Transformación está en marcha, y no se ve  oposición que la detenga. 

viernes, 18 de octubre de 2024

Ganar o morir: El caos como estrategia en la legislatura de Querétaro

 



“En Querétaro, el caos no es un accidente, es la estrategia con la que Morena está reescribiendo las reglas del poder.”



Este artículo explora cómo Morena ha sabido utilizar el caos en la legislatura de Querétaro y en las calles como una estrategia para consolidar su hegemonía política, desafiando la estabilidad del PAN y aprovechando el descontento social. 


La crisis en la legislatura de Querétaro es un claro ejemplo de cómo el caos puede convertirse en una herramienta estratégica para consolidar el poder. Morena ha sabido capitalizar la desorganización y las disputas internas para afianzar su hegemonía.


La teoría del caos, aplicada a sistemas políticos complejos, sugiere que pequeñas decisiones pueden provocar efectos desproporcionados. Esta dinámica se evidencia en la reciente crisis legislativa en Querétaro, donde tras la postergación de la elección de la Mesa Directiva y en este momento la disputa por la comisión de presupuesto. Este fenómeno no es casualidad; es el resultado de un contexto en el que las decisiones erráticas de los actores políticos han llevado a una fragmentación que, lejos de debilitar a Morena, ha fortalecido su posición.


El Partido Acción Nacional (PAN), tradicionalmente hegemónico en la región, enfrenta una crisis de liderazgo que se refleja en su incapacidad para controlar la narrativa y la dinámica legislativa. La reciente propuesta de reducir prerrogativas, en contradicción con su historial de aumentarlas, muestra una falta de coherencia y adaptabilidad que ha debilitado su imagen pública. En este escenario, la pérdida primero la presidencia de la Mesa Directiva y no tener control sobre la comisión de presupuesto, un órgano crucial para el manejo de los recursos públicos, simboliza un grave error político que podría tener consecuencias a largo plazo.


Subrayemos, que Morena entiende la necesidad de cuestionar y pelear por el espacio democrático frente a instituciones que se vuelven cada vez más desafiantes. Este principio es especialmente relevante en Querétaro, donde el caos interno del PAN es el terreno fértil para que Morena consolide su discurso hegemónico. La batalla por la narrativa es el eje central: mientras el PAN intenta sostener una imagen de orden, Morena aprovecha el caos para presentarse como la alternativa que entiende y capitaliza el descontento popular.


Sin embargo, la estrategia de Morena no se limita a las disputas internas en la legislatura. Los legisladores de Morena han tomado una postura activa en las calles, adoptando las demandas sociales que el PAN ha desatendido. Cuestionan públicamente la falta de atención a los problemas que enfrenta la ciudadanía, desde el acceso al agua hasta la inversión en infraestructura. Al hacerlo, están generando caos en el discurso público con una directriz clara: desafiar el statu quo y posicionarse como la fuerza política que realmente escucha al pueblo.


Este tipo de estrategia se basa en la “lucha por la hegemonía”. Morena está utilizando el descontento popular como una plataforma desde la cual puede posicionarse como el partido que actúa en favor de la ciudadanía, mientras que el PAN queda atrapado en una narrativa de ineficiencia y desconexión. Generar caos no es un fin en sí mismo, sino un medio para romper la imagen de estabilidad y control que el gobierno panista intenta proyectar.


La situación en Querétaro muestra que el caos no es solo un fenómeno externo, sino también un recurso interno. La gestión de esta crisis por parte de Morena ha sido hábil, posicionándose como el partido que ofrece soluciones en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones tradicionales. Esto resuena con las ideas de Errejón sobre la lucha hegemónica, donde el poder se disputa no solo en el terreno institucional, sino también en el ámbito semántico y simbólico de la política.


El control del lenguaje y la narrativa política ha sido crucial en este entorno. En tiempos de confusión como los actuales, las palabras adquieren un peso específico en la construcción de realidades. Juan Carlos Monedero, en El gobierno de las palabras, explica cómo la política contemporánea depende de la capacidad para definir los términos de la conversación pública. Morena ha sabido manejar un discurso que conecta con las preocupaciones de la ciudadanía, presentándose como un partido que está del lado de la gente, a pesar de las críticas y desafíos que enfrenta.


El caos que Morena ha desatado en la legislatura y en las calles está estratégicamente dirigido. Al generar desorden y cuestionar la inacción del PAN, están modificando las reglas del juego político. La incapacidad del PAN en la legislatura para adaptarse a este nuevo escenario político pone en evidencia la fragilidad de un sistema que se creía sólido. La lucha por el control de la narrativa se ha transformado en un campo de batalla donde el desorden de las instituciones y la fragmentación de la oposición a nivel nacional han permitido a Morena avanzar.


La teoría del caos ofrece una perspectiva útil para comprender cómo pequeñas decisiones pueden generar transformaciones radicales en el poder político. En Querétaro, el caos no es el fin, sino una herramienta estratégica que Morena está utilizando para reconfigurar el mapa político de la región. Al movilizar a sus legisladores tanto en la legislatura como en las calles, Morena ha logrado posicionarse como la fuerza política que entiende las necesidades del pueblo y actúa en consecuencia.



La situación en la legislatura de Querétaro es un ejemplo paradigmático de cómo el caos puede ser utilizado estratégicamente para consolidar el poder. Morena, al capitalizar la desorganización del PAN y las demandas sociales desatendidas, se erige como la alternativa hegemónica en un entorno cada vez más volátil. En tiempos de confusión, el control de las palabras y la capacidad de adaptación son cruciales para la supervivencia política. La historia nos enseña que el caos no es el fin, sino el principio de nuevas posibilidades.


martes, 15 de octubre de 2024

Centro Histórico: Menos autos, más vida




 “Querétaro no necesita más autos en su Centro Histórico, necesita más vida.”


Las políticas de movilidad en Querétaro están tomando un rumbo que parece ignorar los principios de sostenibilidad. En lugar de priorizar un Centro Histórico que privilegie a los peatones y el transporte público, la administración municipal, con el Superintendente del Centro Histórico, Marco Álvarez Malo, a la cabeza, propone un modelo que multiplica los cajones de estacionamiento y, con ello, la presencia de automóviles.


Este artículo pretende reflexionar sobre las graves consecuencias que estas decisiones tienen para el desarrollo sostenible de la ciudad y, en última instancia, para la calidad de vida de sus habitantes. Más autos no significan más progreso; más autos significan más contaminación, ruido y caos en el corazón de Querétaro.


Un déficit sin sustento


El argumento del déficit de 5 mil cajones de estacionamiento que utiliza Álvarez Malo para justificar la expansión de espacios para autos parece estar basado más en una visión mercantilista que en un análisis serio de las necesidades del Centro Histórico. La cifra se presenta como un hecho irrefutable, pero ¿realmente se ha estudiado la movilidad en el primer cuadro de la ciudad desde una perspectiva integral? ¿Se han considerado otras soluciones más sostenibles y menos dañinas para el patrimonio y el medio ambiente?


El funcionario señala que la gente ha dejado de ir al centro porque no encuentra dónde estacionarse, pero esa afirmación es falaz. La realidad es que el Centro Histórico no puede seguir operando como un aparcadero. El tráfico vehicular excesivo es uno de los principales problemas que afecta tanto a los habitantes como a los visitantes, y la solución no es seguir dando prioridad a los autos. Estas ideas mercantilistas no solucionan el caos vehicular, sino que lo perpetúan.


Un Centro Histórico peatonal


En lugar de destinar recursos a la creación de más estacionamientos, Querétaro debería seguir los pasos de otras ciudades del mundo que han transformado sus centros históricos en paraísos peatonales. Pontevedra, en España, es un ejemplo exitoso: al eliminar los automóviles del centro, la ciudad ha experimentado un renacimiento urbano, con menos contaminación, menos accidentes y un incremento en la actividad comercial.


¿Por qué Querétaro no puede aspirar a lo mismo? El Centro Histórico tiene el potencial de ser un espacio limpio, seguro y atractivo para todos, pero para lograrlo, se necesita valentía política. No podemos seguir sacrificando el patrimonio y la salud de la ciudad en favor de decisiones cortoplacistas que solo benefician a unos cuantos.


La mercantilización del espacio público


Cuando se toman decisiones como la de expandir cajones de estacionamiento en el Centro Histórico, queda claro que los intereses económicos están por encima de la calidad de vida de los queretanos. Asignar cargos a personas que solo ven en la ciudad una oportunidad para hacer negocios de corto plazo es una forma de corrupción que debe ser condenada.


Estas decisiones están orientadas por una visión mercantilista que prioriza lo inmediato, sin tener en cuenta que lo que verdaderamente falta en el Centro Histórico no es espacio para más autos, sino un orden que respete el espíritu de desarrollo sostenible. El caos que estos funcionarios pretenden resolver solo se agrava cuando se centran en soluciones que atienden los negocios, pero ignoran el bienestar de la gente.


El alcalde Felifer Macías, por más compromisos políticos que tenga, debe poner el bienestar de la ciudadanía por encima de las ambiciones mercantilistas de algunos funcionarios. El eje rector de cualquier proyecto urbano debe ser la calidad de vida de los ciudadanos, no los intereses económicos que buscan aprovechar cada espacio de la ciudad para obtener ganancias rápidas. La visión de la ciudad no puede estar dictada por quienes ven en cada calle una oportunidad de negocio; debe estar guiada por un compromiso real con el desarrollo sostenible y la preservación del patrimonio histórico.


Esta propuesta es, además, contraria a lo que sostiene el presidente municipal Felifer Macías, quien ha declarado que “Querétaro está llamado a ser referente de cómo ordenar el crecimiento”. Si el crecimiento urbano se sigue enfocando en el automóvil y en la expansión de infraestructura para vehículos privados, se pierde completamente de vista la necesidad de ordenar la ciudad para mejorar la calidad de vida, no para generar más espacio para los coches.


Soluciones para una movilidad sostenible


Si realmente se quiere que el Centro Histórico sea un lugar atractivo tanto para locales como para turistas, la solución no pasa por construir más estacionamientos. Lo que Querétaro necesita es un sistema integral de movilidad que apueste por el transporte público eficiente, el uso de bicicletas y, sobre todo, la peatonalización de grandes áreas del primer cuadro de la ciudad.


Un sistema de transporte ecológico que conecte los estacionamientos periféricos con el centro sería una buena opción para reducir la congestión. Sin embargo, esta medida debe complementarse con políticas que desincentiven el uso del automóvil, como restricciones vehiculares y una mejora en la oferta de transporte público.


Menos autos, más vida


La expansión de los estacionamientos en el Centro Histórico de Querétaro es una visión equivocada y obsoleta, contraria a cualquier lógica de sostenibilidad urbana. El futuro de las ciudades pasa por reducir el número de vehículos, no por aumentar su presencia. Las calles del Centro Histórico no deben ser vistas como espacios para aparcar coches, sino como lugares para que la gente disfrute, camine y viva.


Es momento de que Querétaro apueste por un desarrollo verdaderamente sostenible. El Centro Histórico tiene el potencial de convertirse en un modelo de ciudad verde, pero para ello, las decisiones deben centrarse en las personas y no en los automóviles. Solo así se podrá garantizar un futuro más limpio, saludable y próspero para todos.


Dicho lo anterior, el Plan Orden presenta un desafío significativo para el nuevo gobierno municipal. Su éxito depende de que los funcionarios comprendan y apliquen sus principios de manera efectiva. Sin una capacitación adecuada y un compromiso firme, la transformación de las directrices en acciones concretas podría verse comprometida, obstaculizando lo que dice Felifer Macías: “Querétaro hoy está llamado a ser referente de cómo ordenar el crecimiento, hacerlo de manera ordenada”. Es decir un crecimiento hacia soluciones que realmente fortalezcan la calidad de vida de las y los queretanos. 

domingo, 13 de octubre de 2024

Ajedrez Político en Querétaro: Estrategia, Tiempo y Poder

 



En la política, como en el ajedrez, la jugada más importante es siempre la próxima.


La política es un juego de estrategia. No basta con tener poder o buenas intenciones, es esencial anticiparse, leer el tablero y hacer movimientos precisos. El que no entienda esto, está condenado a ser una pieza en el tablero de otro. El domingo 13 de octubre, Querétaro se convirtió en un escenario que demostró una vez más esta realidad. La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum puso de manifiesto que, en la política, como en el ajedrez, quien se anticipa a los movimientos del rival tiene la partida casi ganada.


Tras la última visita conjunta de Sheinbaum y el expresidente López Obrador, el gobernador de Querétaro había experimentado en carne propia el “síndrome del abucheo.” Aquella ocasión, los gritos y críticas por parte de los seguidores de Morena lo dejaron en una posición vulnerable, con una imagen pública erosionada y debilitada. Pero esta vez, el gobernador decidió que no se repetiría la misma historia. Había aprendido de la experiencia anterior, y como en el ajedrez, comprendió que para no ser superado, debía actuar antes que su oponente.


La consigna era clara: no debía haber interrupciones, ni abucheos, ni muestras de descontento. Para evitar una situación similar, el gobernador instruyó a sus secretarios para tomar medidas preventivas, asegurándose de que esta vez el terreno estuviera bien preparado. Sabía que Sheinbaum gozaba de gran respaldo popular en la región, y que cualquier error en la organización podría ser aprovechado por los líderes de Morena para lanzar críticas implacables contra su gobierno. Así, el ajedrez político comenzó con el movimiento inicial: una estrategia pensada para asegurar que no se le permitiera a la oposición dominar la narrativa.


Los líderes de Morena también se preparaban para la visita de la presidenta. Convocaron a una reunión masiva en el estadio La Purísima a las 10 de la mañana, confiando en que la convocatoria sería suficiente para mostrar músculo político. Estaban seguros de que, como en ocasiones anteriores, las masas llegarían a apoyar a Sheinbaum, y que, con su presencia, se impondrían en el espacio público. Pero el PAN no se quedó de brazos cruzados, y respondió con una jugada maestra. A las 7 de la mañana, tres horas antes de la convocatoria de Morena, los panistas llamaron a sus simpatizantes a llegar al estadio, pidiéndoles que llegaran bien desayunados y con líquidos para aguantar hasta la tarde. La instrucción era clara: quien controlara el espacio, controlaría la narrativa.


Este movimiento del PAN no fue improvisado. Al igual que en una partida de ajedrez, donde cada pieza tiene su función y valor, los militantes panistas entendieron que la ocupación física del estadio no era solo una cuestión logística, sino simbólica. Al llegar primero, dominaron el escenario y lograron evitar cualquier manifestación contraria. Para cuando los simpatizantes de Morena llegaron al lugar, el estadio ya estaba lleno, mayoritariamente con militantes del PAN. Afuera quedaron aquellos que llegaron tarde, algunos incluso tras dormir un par de horas más, en un claro ejemplo de que en política, como en ajedrez, el tiempo es un factor crucial.


La estrategia del PAN fue simple pero efectiva: al controlar el lugar y la narrativa, evitaron que los críticos del gobernador pudieran hacer ruido. Los radicales de Morena, aquellos que esperaban abuchear al mandatario local, se encontraron sin espacio para maniobrar. Además, la seguridad del evento, a cargo del gobierno federal en colaboración con el estado, se encargó de que no hubiera interrupciones. El resultado fue un evento sin confrontaciones, donde Sheinbaum se retiró con la sensación de haber tenido un encuentro exitoso, respaldada por los aplausos y vítores de una audiencia que, aunque en su mayoría panista, no mostró oposición ni abucheos.


Pero este éxito no fue casualidad. Fue el resultado de una planificación cuidadosa y una ejecución puntual. En política, la diferencia entre el éxito y el fracaso radica en la capacidad de prever el futuro, de anticiparse a los movimientos del otro y de no dejar que el oponente controle el tablero. El PAN entendió esto, y al madrugar, aseguraron que las piezas clave estuvieran en su lugar para que la partida se jugara a su favor.


Lo que ocurrió en Querétaro este domingo es un recordatorio de que la política es un ajedrez constante, donde cada pieza tiene su función, y cada movimiento puede determinar el desenlace. No se trata solo de estar en el lugar correcto, sino de hacerlo en el momento adecuado y con la estrategia correcta. En esta ocasión, Acción Nacional supo jugar sus piezas mejor que Morena. Madrugaron, tomaron el control del espacio y evitaron cualquier tipo de confrontación. Mientras que los seguidores de Morena llegaron confiados en su capacidad de convocatoria, lo hicieron tarde, y encontraron que el tablero ya no les pertenecía.


Sheinbaum, por su parte, salió bien parada, pero no por la movilización de su partido, sino porque el PAN le permitió tener un evento sin sobresaltos. Es un recordatorio más de que en política, la estrategia y la preparación son determinantes. Quien no entienda esta realidad, quien no se prepare para los retos futuros, está condenado a ser superado por aquellos que sí lo hacen.


La política no es un juego de azar, es un ajedrez donde las decisiones calculadas marcan el camino. El domingo en Querétaro fue una lección más de que, en este juego, el que madruga y se anticipa tiene la ventaja. Los panistas entendieron esto. Los morenistas, esta vez, llegaron tarde al juego. El tablero sigue abierto, pero la partida ya ha dado sus primeras lecciones: en política, como en el ajedrez, quien no anticipa los movimientos del rival, está destinado a perder.

sábado, 12 de octubre de 2024

Querétaro: La batalla por el poder y el futuro de Querétaro




“La batalla por Querétaro ha comenzado, y será decisiva para el futuro del poder político en México. Querétaro es el estado que Morena necesita conquistar.”


El 21 de julio, el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum llegaron a Querétaro para evaluar el programa de Pensiones para el Bienestar. Fueron recibidos por el gobernador panista Mauricio Kuri, quien fue abucheado por la multitud, una clara señal del desencanto de un sector de la población hacia su gobierno. Este evento no fue aislado ni circunstancial: es una muestra de la disputa política que define no solo a Querétaro, sino a todo el país. Este estado, tradicionalmente conservador y bastión del PAN, se ha convertido en el epicentro de una batalla política que anticipa la confrontación por el futuro de Querétaro.


El regreso de Sheinbaum a Querétaro, el 13 de octubre, no es solo para lanzar el proyecto del Tren en El Marqués, sino también para consolidar su posición como líder de la 4T y afianzar el terreno de cara a las elecciones de 2027. Las visitas de altos funcionarios de Morena a estados clave como Querétaro tienen un doble propósito: dar continuidad a los proyectos de infraestructura y bienestar social de la Cuarta Transformación, y construir una narrativa política que conecte con las necesidades de la ciudadanía, preparando así el camino para la conquista de Querétaro.


El escenario político en Querétaro es complejo. A pesar de que Morena y la Cuarta Transformación son mayoría en el Congreso local, las comisiones clave están paralizadas debido a la falta de acuerdos. El PAN, en una jugada que los morenistas han calificado de “madruguete”, reformó la Ley Orgánica para asegurarse el control de esas comisiones en la nueva configuración legislativa, a pesar de ser ahora una minoría. Este bloqueo no es una simple táctica dilatoria; es una estrategia política de resistencia que busca mantener al PAN en una posición de poder, aun cuando los números ya no juegan a su favor.


Sin embargo, esta parálisis no puede durar para siempre. Los conflictos internos y externos que enfrenta el PAN, sumados al desgaste que ha provocado su largo control en el estado, han abierto la puerta para que Morena construya una mayoría política y social que podría ser imparable en 2027. La pregunta no es si Morena logrará desatascar las comisiones en el Congreso, sino cuándo lo hará, y cómo utilizará esa victoria para fortalecer su narrativa de cambio y transformación en Querétaro. En este sentido, la gestión del caos se convierte en un elemento crucial. Morena ha demostrado que su éxito se produce en contextos de crisis, lo que plantea un desafío significativo para los gobiernos panistas municipales y el propio gobernador Kuri.


Uno de los aspectos más interesantes de este choque entre PAN y Morena es el papel de los actores locales, especialmente los presidentes municipales de Corregidora, Querétaro y El Marqués. Estos alcaldes, todos panistas, tienen sus propios intereses en juego y están preparando sus estructuras para que, en la próxima visita de Sheinbaum, no se repitan los abucheos que recibió Kuri en julio. No se trata solo de proteger la imagen del PAN, sino de garantizar que las lealtades políticas de sus bases permanezcan firmes ante la creciente influencia de Morena en la entidad.


Los alcaldes panistas saben que las lealtades están en la nómina, y que su capacidad para mantener el poder radica en cómo logren colocar a sus operadores en la administración pública. Si no logran asegurar estas posiciones clave, su éxito o derrota de cara a las elecciones de 2027 dependerá de quién controle los recursos y las estructuras del poder local. Hoy, Morena es una opción real y viable para aquellos actores que buscan una alternativa política.


El control del territorio es fundamental para el PAN en Querétaro. Los presidentes municipales saben que la política se juega en las calles, en los mercados y en las plazas públicas, y es ahí donde están apostando sus últimas fichas. La movilización de sus bases, la presencia en los actos públicos y la construcción de una narrativa de estabilidad y progreso local son sus principales armas en esta lucha. Sin embargo, la capacidad de Morena para conectar con las demandas sociales no debe subestimarse. La estrategia de unidad que promueve el partido en el estado, sumada a la movilización social y a una agenda centrada en temas como el agua, el drenaje y la municipalización de Santa Rosa Jáuregui, está calando profundamente en un electorado que comienza a cuestionar el legado panista.


La estrategia de Morena para conquistar Querétaro en 2027 es clara y efectiva. En primer lugar, se ha enviado un mensaje contundente a los líderes locales del partido: la unidad es imprescindible. Las divisiones internas podrían ser el talón de Aquiles que eche por tierra las aspiraciones de Morena, como ya ocurrió en otros estados. La designación de Mauricio Hernández Núñez como delegado de Bienestar es parte de esta estrategia, ya que su presencia busca evitar favoritismos internos y asegurar que el trabajo del gobierno federal en Querétaro se traduzca en apoyo político a la 4T. Lo mismo ocurrirá con la designación de la delegada en funciones de la presidencia estatal de Morena, donde seguramente se optará por una figura que no esté alineada con ninguno de los grupos locales, garantizando así una mayor cohesión interna.


En segundo lugar, Morena ha decidido llevar la disputa política a las calles. La construcción de una agenda ciudadana, centrada en los problemas reales de la población, como el agua y el drenaje, será clave para movilizar a los sectores más desfavorecidos y a aquellos que sienten que el PAN ha gobernado solo para las élites. La fiscalización constante de los alcaldes panistas, denunciando sus fallas y contradicciones, es otro de los pilares de esta estrategia. En la medida en que Morena logre posicionarse como el partido que realmente escucha y responde a las demandas populares, su victoria en 2027 será casi inevitable.


Lo que ocurra en Querétaro en 2027 no solo definirá el futuro de este estado, sino que enviará un mensaje claro al resto del país sobre el rumbo que tomará México en los próximos años. La batalla está en marcha, y tanto el PAN como Morena lo saben. Queda por ver si los panistas lograrán resistir el embate de un partido que no solo tiene el control del gobierno federal, sino también el respaldo de amplios sectores de la población que buscan un cambio real. En esta disputa, como en todas las luchas políticas, la victoria no será para quienes griten más fuerte, sino para quienes logren conectar mejor con el pueblo a través de una narrativa emocional que resuene en las necesidades y aspiraciones de la ciudadanía.