viernes, 25 de octubre de 2024

La Unidad como Estrategia: Hacia la Conquista de Querétaro

 





“La conquista de Querétaro empieza en la calle, donde la política se convierte en compromiso con el pueblo.”


El panorama político nacional actual exige un liderazgo con visión, uno que no solo inspire con palabras, sino que forje lazos sólidos entre la militancia y la ciudadanía. En esta encrucijada, la figura de Luisa María Alcalde Luján, presidenta nacional de Morena, emerge como una líder capaz de catalizar un cambio profundo en Querétaro. Su narrativa se centra en una premisa fundamental: la unidad es la clave para conquistar el estado y afianzar la Cuarta Transformación. Pero esta unidad, como ella insiste, no es retórica; es un compromiso real con el pueblo, uno que debe manifestarse en la organización, en la calle y en la cercanía con la gente.


La Estrategia de la Unidad: Rescatar el Espíritu de la 4T


Para Alcalde, la transformación de México no puede completarse si Querétaro sigue siendo un bastión de resistencia. En sus palabras, la unidad entre la militancia y los líderes del movimiento se presenta como la única vía para consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación en el estado. Este compromiso requiere que cada militante se convierta en embajador de los principios de la 4T, llevando el mensaje de justicia social a cada rincón. Bajo la consigna de “primero los pobres”, Alcalde plantea una visión en la que el progreso se mide no solo en votos, sino en la capacidad de Morena para cambiar vidas, para construir desde la empatía y la inclusión.


La presidenta de Morena ha reiterado que no se trata de llenar listas de afiliados, sino de formar agentes de cambio, militantes que entiendan el peso de su responsabilidad y que hagan de la causa un compromiso profundo. En un contexto donde se estima alcanzar 193,000 afiliaciones en Querétaro, la verdadera meta no es solo la cifra, sino lo que cada nuevo miembro representa: una voz unida por el bienestar común y la justicia social.


Conquistar las Calles: La Presencia como Estrategia


El llamado de Alcalde a salir a las calles va más allá de una movilización tradicional. Su visión es la de un movimiento que se convierta en parte integral de cada comunidad, que tenga una presencia tangible y constante. La calle es el territorio donde la 4T debe demostrar su compromiso con el pueblo, y Alcalde entiende que la legitimidad de Morena se construye en el contacto directo, en el cara a cara, en el reconocimiento de las necesidades reales de la ciudadanía.


Para ella, la formación de comités seccionales es una herramienta esencial. Estos comités deben ser algo más que una estructura formal; tienen que convertirse en espacios de encuentro donde la militancia y la ciudadanía encuentren un terreno común. Aquí, cada militante es un puente entre el pueblo y el proyecto de la Cuarta Transformación. Estos comités organizan actividades, foros y reuniones de escucha activa, transformando la política en una experiencia viva y cotidiana. En la narrativa de Alcalde, la política no es un espectáculo de poder, sino un compromiso continuo de servicio, de humildad.


La Conexión con la Ciudadanía: Una Política Cercana


Uno de los puntos clave en la narrativa de Alcalde es la necesidad de acercar la política a la gente. Para ella, Morena no debe ser percibida como una estructura de poder alejada de las preocupaciones ciudadanas. “La política es la defensa de los intereses del pueblo”, repite Alcalde, y con ello subraya que el proyecto de la 4T debe responder a las demandas y expectativas del ciudadano común. En un momento donde el gobierno y el partido pueden percibirse distantes, Alcalde insiste en que el movimiento no puede permitirse este divorcio. Morena es, para ella, un vehículo de transformación que tiene su razón de ser en el servicio a la gente.


Al convocar a la militancia a mantener un diálogo constante con la ciudadanía, Alcalde propone una forma de hacer política que privilegia la escucha y la transparencia. Su enfoque implica rendición de cuentas y una interacción continua con el pueblo, un elemento crucial para ganar la confianza de los queretanos y contrarrestar los efectos de un panismo que ha dominado la escena política local durante décadas.


Frente al Panismo Queretano: Democracia Participativa y un Nuevo Ciudadano


En su mensaje, Alcalde reconoce el desafío que representa el panismo en Querétaro, un sistema que ha priorizado la lejanía y el control centralizado. Para ella, la propuesta de Morena debe abrir un nuevo camino, una democracia participativa que reconozca al ciudadano como un actor central en la toma de decisiones. No es solo una propuesta electoral, sino una visión para transformar la manera en que los queretanos se relacionan con su gobierno. Alcalde aspira a un Querétaro en el que la ciudadanía tenga voz activa en su destino, una estructura de poder donde cada habitante encuentre un espacio para expresar sus necesidades y sueños.


Con esta postura, Alcalde y Morena buscan crear un contraste radical con el panismo: una política incluyente y abierta al diálogo, en lugar de una autoridad cerrada y lejana. En su visión, la democracia participativa no es un eslogan, sino una práctica que debe ser integrada en el ADN de Morena en Querétaro.


El Llamado Final: La Unidad como Condición de Triunfo


Para Alcalde, la unidad no es una simple herramienta de campaña; es el eje central sobre el cual Morena debe articular su presencia en Querétaro. Su mensaje es claro: sin unidad, no hay victoria. Cada comité seccional, cada foro, cada actividad organizada por la militancia y los representantes populares debe tener este propósito. El llamado de Alcalde a unirse bajo los principios de la 4T es un llamado a la lealtad, a la firmeza y a la convicción de que solo en unidad se pueden superar los desafíos que presenta el camino hacia el 2027.


En este contexto, quien debe cumplir de inmediato el mandato de cercanía, escucha social y trabajo con la militancia son los oradores locales que hablaron en el evento,  escucharon la voz fuerte de la militancia y de los simpatizantes. Para ellos, Alcalde plantea un mensaje claro: la verdadera fortaleza de Morena en Querétaro reside en el compromiso diario de cada líder, en su disposición a escuchar y a caminar junto a sus bases, hombro con hombro, consolidando un movimiento que pone siempre al pueblo en el centro.


“Es momento de salir a las calles, de construir desde las bases, de hacer del movimiento una verdadera expresión de la voluntad popular,” dice Alcalde, apelando a la responsabilidad de cada miembro de Morena. Su visión es la de un Querétaro donde la Cuarta Transformación se convierte en un proyecto compartido, un proyecto que no depende de una elección, sino de un compromiso continuo y profundo con el pueblo. Ese es el mensaje y tarea que Luisa María Alcalde deja a la dirigencia, los representantes populares y la militancia queretana.

miércoles, 23 de octubre de 2024

Morena ante el Reto de la Unidad: Un Camino hacia 2027

 





“Sin cohesión, Morena no podrá enfrentar al PAN en su fortaleza queretana; la unidad es la clave para disputar el futuro político del estado.”


La política es una constante disputa por la hegemonía, una lucha de ideas donde lo que está en juego es la imposición de una visión del mundo y un proyecto de sociedad. Como Gramsci alguna vez advirtió, no se trata solo de ganar elecciones, sino de capturar el sentido común y las narrativas que dan forma al imaginario colectivo. Morena, el partido que ha impulsado la Cuarta Transformación, enfrenta en Querétaro uno de sus mayores desafíos: o se consolida como fuerza dominante en un estado tradicionalmente panista o corre el riesgo de perderse en las tensiones internas que lo atraviesan.La izquierda históricamente parece condenada a dividirse, pero cada división es una oportunidad desperdiciada. Mientras hacen guerras entre ellos, el PAN avanza y no darán concesiones.


El próximo miércoles 24 de octubre será clave para el rumbo de Morena en el estado, cuando la dirigencia nacional, encabezada por la presidenta Luisa Alcalde y el Secretario de Organización Andrés López Beltrán , arribe a Querétaro para reunirse con militantes y simpatizantes del partido. En pleno día laboral, se pondrá a prueba la capacidad de movilización de Morena en Querétaro. Tres temas clave destacarán en la narrativa del encuentro: la defensa de la reforma al poder judicial, el respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum, y el llamado a la unidad para conquistar Querétaro. Además, se pondrá énfasis en la institucionalidad y la profesionalización del partido, pilares para consolidar su presencia en un estado históricamente gobernado por el PAN.


Entre las figuras clave que han cobrado relevancia dentro del partido en Querétaro, la senadora Bety Robles juega un papel central. Robles, conocida por su cercanía con el liderazgo nacional y su influencia en la agenda legislativa, ha sido una voz firme en la defensa de las reformas impulsadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Como una de las principales figuras femeninas del partido en el estado, su liderazgo es un activo valioso para Morena en su camino hacia la hegemonía.



Morena ha logrado consolidar una base social fuerte a nivel nacional, especialmente entre los sectores más vulnerables. Sin embargo, en Querétaro, este voto duro no basta por sí solo para asegurar la hegemonía. La política es traicionera y un apoyo popular sólido no siempre se traduce en una victoria institucional. El partido debe ir más allá de su base tradicional y ganar el apoyo de sectores que aún desconfían del proyecto de la 4T, como la clase media y los jóvenes.


El reciente nombramiento de Mauricio Hernández Núñez como delegado de Bienestar en Querétaro muestra la apuesta de Morena por consolidar su base social a través de la gestión eficiente de programas sociales. Pero esta estrategia administrativa debe complementarse con la construcción de un relato convincente, una narrativa que posicione a Morena como el futuro del estado, tal como lo señala Juan Carlos Monedero en El gobierno de las palabras: Política para tiempos de confusión.



Uno de los mayores riesgos que enfrenta Morena en Querétaro es el de las agendas personales. Tanto dentro del partido como entre sus aliados, los intereses particulares a menudo se anteponen al proyecto colectivo de la Cuarta Transformación. Esta fragmentación interna no es un fenómeno nuevo en los movimientos populares. Si Morena no logra una unidad estratégica, estará condenada a sucumbir nuevamente ante los embates del panismo queretano.


El legislador Sinuhé Piedragil es un ejemplo de los operadores políticos que mueven los hilos desde las sombras. Piedragil ha forjado alianzas clave con actores como el empresario hospitalario Enrique Borbollla y el diputado federal Luis Humberto Fernández, mientras mantiene leales en la legislatura local y presidencias municipales. Aunque opera desde la Torre Médica del Hospital San José, su influencia se siente tanto a nivel local como nacional. Su operación política, acompañada por leales diputados locales y presidentes municipales, ha consolidado un poder que muchos subestiman. 


Sin embargo, otros actores también reclaman su lugar, como el ex rector y actual diputado federal, cuya estrategia de videodenuncias en contra del gobernador, su presencia con legisladores locales, presidentes municipales y regidores y su fuerza en la sierra lo proyectan como un aspirante para el 2027.


Chema Tapia, otro actor emergente, ya ha dejado claro que caminará las calles de la capital queretana en su aspiración por la presidencia municipal. Su reciente irrupción, aportando recursos y votos a los cinco legisladores ganadores en la capital, lo ha posicionado como una fuerza clave dentro del partido. Tapia simboliza la capacidad de Morena para adaptarse y aprovechar las dinámicas locales, pero su reto será articular su proyecto dentro del marco de la Cuarta Transformación sin caer en las trampas del personalismo.



A pesar de los problemas internos del PAN, el panismo sigue siendo un adversario formidable en Querétaro. Aunque muestra signos de desgaste y división, especialmente con la inclusión de priistas en puestos clave, el partido cuenta con recursos económicos y estructuras bien arraigadas. Además, su narrativa de estabilidad y seguridad aún resuena en amplios sectores de la población.


La política no se trata de eliminar a tus adversarios, sino de comprender sus fortalezas y debilidades para utilizarlas a tu favor. Morena debe tener claro que el PAN sigue siendo peligroso por su capacidad de adaptarse y sobrevivir. Los errores de Morena serán aprovechados por un PAN que, aunque dividido, sabe cómo mantenerse en el juego del poder.



El mayor desafío de Morena no está solo en derrotar al PAN en las diputaciones locales, sino en consolidarse como un partido de gobierno sin perder su esencia transformadora. Los movimientos populares tienden a perder su fuerza cuando asumen el poder. La institucionalización es inevitable, pero si no se gestiona adecuadamente, puede llevar a la traición de los principios originales del movimiento.


En Querétaro, Morena debe ser más que un partido de resistencia; debe convertirse en un partido de gobierno que gestione con legitimidad y eficiencia, al tiempo que mantiene viva la llama de la transformación. La reunión del 24 de octubre será un termómetro para medir si Morena ha aprendido la lección y está lista para asumir su rol de liderazgo en Querétaro sin sucumbir a las divisiones internas.



Ese es el reto que enfrentan Luisa Alcalde y Andrés López Beltrán: lograr la unidad y la disciplina institucionalizada de los diferentes grupos al interior de Morena. Cualquier frontera que el partido busque cruzar para ganar en 2027 deberá pasar primero por la frontera de la cohesión interna. Enfrentar un panismo fuerte en la metrópoli, que gobierna los municipios claves en una elección, con más  del 80% del electorado del estado, será una tarea titánica. No hay camino fácil, y mucho menos si llegan divididos.

martes, 22 de octubre de 2024

El desacato y las falacias de Sarmiento

 



“El verdadero desacato es ignorar la voluntad del pueblo.“

El 21 de octubre, Sergio Sarmiento publicó una columna en Reforma, donde acusa a la presidenta Claudia Sheinbaum de desacato por no cumplir con una orden judicial para retirar la reforma judicial del Diario Oficial de la Federación. A lo largo de su texto, Sarmiento sostiene que esta decisión equivale a un golpe de Estado, planteando una narrativa que, además de inexacta, está plagada de falacias jurídicas que merecen ser desmontadas.

Sarmiento basa su crítica en que Sheinbaum, al no acatar el mandato judicial, estaría violando el Estado de derecho, erigiéndose como una especie de "juez máximo". Sin embargo, este argumento ignora elementos fundamentales de la legalidad en México. La reforma judicial a la que hace referencia fue aprobada a través de un mandato legislativo democrático, un proceso plenamente legítimo que no puede ser revertido por la decisión de un solo juez. Es más, el juicio de amparo en este contexto no solo es improcedente en términos constitucionales, sino que también pasa por alto el principio de soberanía popular que respalda las reformas impulsadas en el marco de la Cuarta Transformación.

Es importante recordar que el poder constituyente no solo crea la Constitución, sino que también establece un órgano encargado de reformarla. Este órgano reformador tiene una capacidad de configuración ilimitada, lo que implica que sus actos no pueden ser revisados formal o materialmente. Está compuesto por dos tercios de las cámaras del Congreso y 17 legislaturas estatales. Desde 1917, se han realizado 805 modificaciones a la Constitución, lo que muestra que la política mexicana ha encontrado en este proceso un espacio legítimo para adaptarse a los tiempos. Estas reformas cuando impugnadas, son rechazadas de inmediato por su improcedencia en el juicio de amparo, lo que evidencia el consenso general sobre su legitimidad y sobre el respeto a la soberanía popular.

A raíz de esta evolución constitucional, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha desarrollado una doctrina jurisprudencial que establece que el procedimiento de reformas y adiciones a la Constitución es exclusivo y soberano, por lo que no está sujeto a control jurisdiccional. Este proceso se considera extraordinario y distinto al funcionamiento ordinario de otros órganos del Estado. En otras palabras, no corresponde a un juez de distrito revertir un acto que emana directamente de la voluntad del órgano reformador. Así, los juicios de amparo presentados por la oposición no tienen fundamento sólido, ya que la Constitución otorga al órgano reformador su capacidad soberana de cambio.

Lo que Sarmiento y otros críticos pasan por alto es que el proceso de reforma constitucional está firmemente respaldado por la estructura democrática de México, construida a partir de la voluntad del pueblo, quien es el verdadero poder constituyente. Al ignorar estos principios básicos de la soberanía popular, Sarmiento cae en una narrativa que tergiversa la realidad jurídica para justificar su oposición política. La verdad es que, al tratar de frenar estas reformas, lo que realmente se busca es proteger un sistema que, hasta ahora, ha favorecido a las élites.

El poder constituyente, tal como se entiende en la tradición democrática mexicana, es ilimitado y reside en el pueblo, quien tiene la capacidad de organizar y modificar el Estado según sus necesidades. En este contexto, la Constitución es el espacio donde la política y el derecho se encuentran, y donde la soberanía popular puede ejercer su poder para transformar la organización política de la nación. La legitimidad de este proceso queda reforzada por el hecho de que la Suprema Corte reconoce que las reformas constitucionales no están sujetas a revisión judicial. Esto garantiza que el proceso de reforma sea un acto soberano, alejado de los vaivenes políticos y las tácticas de obstrucción. Por lo tanto, al pretender desacreditar este proceso a través de juicios de amparo, la oposición está luchando contra un proceso legal que tiene su raíz en la soberanía del pueblo.

La columna de Sarmiento deja entrever un miedo profundo al cambio. La crítica de Sergio Sarmiento, más que una defensa del Estado de derecho, es un intento de proteger un sistema judicial que ha favorecido históricamente a las élites. Al invocar el desacato, Sarmiento ignora la naturaleza democrática del proceso de reforma constitucional y pasa por alto que el verdadero poder reside en la soberanía del pueblo. La narrativa del "desacato" es, en el fondo, una cortina de humo para deslegitimar un proyecto de transformación que busca hacer de la justicia un derecho accesible para todos.

La narrativa de desacato, golpe de estado, populismo y dictadura que algunos sectores intentan imponer, como el caso que nos ocupa, revela la desesperación de quienes las promueven sobre la realidad política del país. Como grupo perdedor en el nuevo mapa político, recurren a estos discursos para justificar su incapacidad de ofrecer alternativas reales. Pero, lejos de convencer, solo refuerzan su distanciamiento de un México que demanda justicia, inclusión y un cambio auténtico en sus estructuras de poder.

En última instancia, el poder constituyente del pueblo sigue siendo el pilar fundamental que sostiene la legitimidad de las reformas constitucionales en México, asegurando que el Estado evolucione conforme a las necesidades democráticas de la nación.


lunes, 21 de octubre de 2024

Amparo y Estrategia: Lecciones políticas en la disputa por la democracia en México


 “¿Puede la oposición transformar el descontento en esperanza, o se resignará a ser un eco de un pasado que ya no resuena con las mayorías?“


La reciente decisión de la jueza Nancy Juárez Salas, quien otorgó un plazo de 24 horas a la presidenta Claudia Sheinbaum para eliminar la publicación de la reforma al Poder Judicial en el Diario Oficial de la Federación, desata un torrente de interrogantes sobre la naturaleza y el propósito del juicio de amparo en el contexto actual. Esta situación no solo refleja un uso estratégico del poder judicial, sino que también pone de manifiesto la carencia de una agenda política coherente en la oposición, que ha optado por utilizar herramientas legales como el amparo para intentar deslegitimar procesos democráticos.


En este contexto, es crucial resaltar que la doctrina jurisprudencial desarrollada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) establece que el procedimiento de reformas y adiciones a la Constitución no es susceptible de control jurisdiccional. La función que realiza el Congreso de la Unión, al acordar las modificaciones, y las legislaturas estatales al aprobarlas, constituyen un proceso extraordinario que no puede ser comparado con el funcionamiento ordinario de otros órganos. Este proceso, al ser exclusivo y soberano, no está sujeto a ningún tipo de control externo. En este sentido, el juicio de amparo presentado por la oposición carece de un fundamento sólido y se enfrenta a la improcedencia, dado que el propio marco legal reconoce la función del órgano reformador de la Constitución.


A través del juicio de amparo, la oposición busca construir una narrativa de desacato a las leyes, pero esta narrativa carece de sustento legal y político. En vez de ofrecer un marco legítimo para su oposición, esta estrategia se revela como un intento desesperado de desacreditar un proceso democrático en curso del que son parte. La oposición, al utilizar este recurso legal, no solo subestima el marco constitucional, sino que también ignora la voluntad de las mayorías, esas que cuentan y se contaron en el pasado proceso electoral, que han respaldado las reformas promovidas por la Cuarta Transformación.


Más preocupante aún es que esta táctica refleja un contubernio entre ciertos sectores de la oposición y jueces que parecen dispuestos a colaborar en la deslegitimación de los procesos democráticos. La manipulación del sistema judicial para fines políticos representa una grave amenaza para la estabilidad democrática del país y socava la confianza de la ciudadanía en las instituciones. La oposición, al optar por esta vía, se aleja de una verdadera construcción política que podría ofrecer alternativas al electorado.


El reto que enfrenta la oposición no es frenar las reformas, ya  son cosa aprobada y publicada, sino construir una narrativa que emocione a la ciudadanía, que cuente otras historias de esperanza. En este momento, su presencia se percibe de manera testimonial y poco propositiva emocionalmente y socialmente, lo que limita su capacidad de conectar con la población. En lugar de ofrecer soluciones concretas a los problemas que enfrenta el país, la oposición se ha limitado a ser un contrapeso, pero sin generar entusiasmo ni ilusión en la ciudadanía.


Si la oposición continúa enfocándose únicamente en el juicio de amparo y otras maniobras legales, estará condenada a un papel secundario en la política nacional, serán la “anti“ de la cuarta transformación. En lugar de ser el “anti” de la Cuarta Transformación, deben construir una narrativa propia que ofrezca respuestas a las inquietudes de la población. Lo que necesita la oposición es una narrativa que inspire y que logre emocionar, que permita vislumbrar un futuro distinto, uno que no esté definido solo por ser la oposición a un gobierno, sino por propuestas claras y viables que reflejen un verdadero compromiso con la ciudadanía.


El juicio de amparo y otras tácticas judiciales no serán suficientes para ganar terreno en una disputa que, en el fondo, es política y cultural. La oposición ha apostado por una estrategia de resistencia a que la limita a una presencia testimonial, alejada de las mayorías y de los deseos de transformación que resuenan en gran parte de la ciudadanía. Lo que realmente necesita es un proyecto con capacidad de enamorar, de emocionar, y de ofrecer nuevas historias que proporcionen salidas a los problemas actuales.


El verdadero reto está en contar otras historias. Historias que ofrezcan caminos distintos y que muestren una visión de país que también puede ser transformadora, pero desde otro enfoque. La oposición debe dejar de ser percibida únicamente como un obstáculo y empezar la narrativa como una opción real de futuro. Solo así podrán recuperar la confianza de la ciudadanía y convertirse en un actor propositivo en la construcción del país. El centro es la narrativa, ahí la cuarta transformación mantiene la hegemonía.


En conclusión, la utilización del juicio de amparo por parte de la oposición, sin una base legal sólida, no solo representa una estrategia fallida, sino que revela una falta de visión y propuestas concretas. Es hora de que la oposición entienda que, para ser un actor relevante en la política mexicana, necesita trascender el mero desacuerdo y comenzar a forjar un camino que conecte con las aspiraciones de un pueblo que anhela cambios reales. El segundo piso de la Cuarta Transformación está en marcha, y no se ve  oposición que la detenga. 

viernes, 18 de octubre de 2024

Ganar o morir: El caos como estrategia en la legislatura de Querétaro

 



En Querétaro, el caos no es un accidente, es la estrategia con la que Morena está reescribiendo las reglas del poder.”



Este artículo explora cómo Morena ha sabido utilizar el caos en la legislatura de Querétaro y en las calles como una estrategia para consolidar su hegemonía política, desafiando la estabilidad del PAN y aprovechando el descontento social. 


La crisis en la legislatura de Querétaro es un claro ejemplo de cómo el caos puede convertirse en una herramienta estratégica para consolidar el poder. Morena ha sabido capitalizar la desorganización y las disputas internas para afianzar su hegemonía.


La teoría del caos, aplicada a sistemas políticos complejos, sugiere que pequeñas decisiones pueden provocar efectos desproporcionados. Esta dinámica se evidencia en la reciente crisis legislativa en Querétaro, donde tras la postergación de la elección de la Mesa Directiva y en este momento la disputa por la comisión de presupuesto. Este fenómeno no es casualidad; es el resultado de un contexto en el que las decisiones erráticas de los actores políticos han llevado a una fragmentación que, lejos de debilitar a Morena, ha fortalecido su posición.


El Partido Acción Nacional (PAN), tradicionalmente hegemónico en la región, enfrenta una crisis de liderazgo que se refleja en su incapacidad para controlar la narrativa y la dinámica legislativa. La reciente propuesta de reducir prerrogativas, en contradicción con su historial de aumentarlas, muestra una falta de coherencia y adaptabilidad que ha debilitado su imagen pública. En este escenario, la pérdida primero la presidencia de la Mesa Directiva y no tener control sobre la comisión de presupuesto, un órgano crucial para el manejo de los recursos públicos, simboliza un grave error político que podría tener consecuencias a largo plazo.


Subrayemos, que Morena entiende la necesidad de cuestionar y pelear por el espacio democrático frente a instituciones que se vuelven cada vez más desafiantes. Este principio es especialmente relevante en Querétaro, donde el caos interno del PAN es el terreno fértil para que Morena consolide su discurso hegemónico. La batalla por la narrativa es el eje central: mientras el PAN intenta sostener una imagen de orden, Morena aprovecha el caos para presentarse como la alternativa que entiende y capitaliza el descontento popular.


Sin embargo, la estrategia de Morena no se limita a las disputas internas en la legislatura. Los legisladores de Morena han tomado una postura activa en las calles, adoptando las demandas sociales que el PAN ha desatendido. Cuestionan públicamente la falta de atención a los problemas que enfrenta la ciudadanía, desde el acceso al agua hasta la inversión en infraestructura. Al hacerlo, están generando caos en el discurso público con una directriz clara: desafiar el statu quo y posicionarse como la fuerza política que realmente escucha al pueblo.


Este tipo de estrategia se basa en la “lucha por la hegemonía”. Morena está utilizando el descontento popular como una plataforma desde la cual puede posicionarse como el partido que actúa en favor de la ciudadanía, mientras que el PAN queda atrapado en una narrativa de ineficiencia y desconexión. Generar caos no es un fin en sí mismo, sino un medio para romper la imagen de estabilidad y control que el gobierno panista intenta proyectar.


La situación en Querétaro muestra que el caos no es solo un fenómeno externo, sino también un recurso interno. La gestión de esta crisis por parte de Morena ha sido hábil, posicionándose como el partido que ofrece soluciones en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones tradicionales. Esto resuena con las ideas de Errejón sobre la lucha hegemónica, donde el poder se disputa no solo en el terreno institucional, sino también en el ámbito semántico y simbólico de la política.


El control del lenguaje y la narrativa política ha sido crucial en este entorno. En tiempos de confusión como los actuales, las palabras adquieren un peso específico en la construcción de realidades. Juan Carlos Monedero, en El gobierno de las palabras, explica cómo la política contemporánea depende de la capacidad para definir los términos de la conversación pública. Morena ha sabido manejar un discurso que conecta con las preocupaciones de la ciudadanía, presentándose como un partido que está del lado de la gente, a pesar de las críticas y desafíos que enfrenta.


El caos que Morena ha desatado en la legislatura y en las calles está estratégicamente dirigido. Al generar desorden y cuestionar la inacción del PAN, están modificando las reglas del juego político. La incapacidad del PAN en la legislatura para adaptarse a este nuevo escenario político pone en evidencia la fragilidad de un sistema que se creía sólido. La lucha por el control de la narrativa se ha transformado en un campo de batalla donde el desorden de las instituciones y la fragmentación de la oposición a nivel nacional han permitido a Morena avanzar.


La teoría del caos ofrece una perspectiva útil para comprender cómo pequeñas decisiones pueden generar transformaciones radicales en el poder político. En Querétaro, el caos no es el fin, sino una herramienta estratégica que Morena está utilizando para reconfigurar el mapa político de la región. Al movilizar a sus legisladores tanto en la legislatura como en las calles, Morena ha logrado posicionarse como la fuerza política que entiende las necesidades del pueblo y actúa en consecuencia.



La situación en la legislatura de Querétaro es un ejemplo paradigmático de cómo el caos puede ser utilizado estratégicamente para consolidar el poder. Morena, al capitalizar la desorganización del PAN y las demandas sociales desatendidas, se erige como la alternativa hegemónica en un entorno cada vez más volátil. En tiempos de confusión, el control de las palabras y la capacidad de adaptación son cruciales para la supervivencia política. La historia nos enseña que el caos no es el fin, sino el principio de nuevas posibilidades.